|
Carta al cielo en recuerdo del gran "Majín".
Tras recibir la trágica noticia, durante unos minutos pensé
que estaba soñando. No podía creer que lo que me acababan de contar pudiera
haberte ocurrido, y realicé una llamada, con la esperanza de que aquello no
fuera cierto, pero no fue así. Seguramente, toda la gente taurina está tan
apenada y triste como yo. He llorado como hacia tiempo, pensando una y otra vez
en lo que te ha sucedido, en que seguramente fue mala suerte, en que como se
podía haber evitado, pero no hay respuestas y nunca las habrá. Te has marchado
dejando un hueco insustituible en lo humano y en lo torero, por que los que
tienen tu clase en la plaza hay que llamarlos así. Pero por otra parte me
alegro de haber tenido la oportunidad de haberte conocido, muchas son las veces
que hemos coincidido y hemos charlado
de nuestra afición, las vacas. Ha sido principalmente en concursos de anillas,
donde eras un maestro y siempre lo serás, conociendo los terrenos, sabiendo colocar
a la vaca en cada momento, siempre atento para realizar un quite a un compañero
arriesgando tu vida y así evitar un golpe, o quien sabe algo más grave y
lo más difícil, que pocos hacen, tener la frialdad de quedarte en la cara del
animal esos segundos necesarios para colocar la anilla. “Majín”, tu siempre con una
sonrisa, nunca una mala cara ni un mal gesto, te amoldabas a todo, aquí solo dejas
amigos. Dejas a tu mujer y a tus hijos, seguro que a estos alguien les cuentan
un día quién fue su padre y como era. Es la primera vez que escribo una carta
de este tipo y realmente me ha costado mucho, varios días y también lágrimas, el
encadenar las palabras y las frases adecuadas y que tu te mereces, por
que como tanta gente no se me va de la cabeza lo que ha sucedido. De todas
formas amigo, si existe el cielo y hay vacas, algún día allí nos veremos. 
Agustín Gonzalvo junto a "Majín" y Javi en Castellón 2005 |