| "Napoleón" Robleño conquista Ceret |
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| Escrito por Jean Claude | |
| miércoles, 18 de julio de 2012 | |
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Cuando unos susodichos pequeños se hacen grandes: Fernando Robleño, de carmín y oro, sus vueltas al ruedo, sus cuatro orejas ofrecidas por auténticos toros o cuando el sueño se hace realidad. Lo acompañó en este enorme triunfo el piquero, joven piquero galo, Gabi Rehabi, galardonado después de sus encuentros con "Caralegre".
Los Albaserradas de D. J. Escolar Gil : la Sintesis. Cinco aplaudidos al salir de los toriles, cuatro arrastres ovacionados. Se presentaban por séptima vez en Ceret, componiendo una forma de síntesis entre los dos otros encastes de la edición 25 de la feria catalana taurina. De notable a extraordinaria presentación, en todos los aspectos (trapìo, defensas y ataque, volumen,carácter,comportamiento....) los de Escolar Gil invitaron este tan pequeño gigante maestro a la mesa mayor de la Tauromaquia. Por sus criterios, matices, el palco no quiso otorgar un segundo apéndice de "Chumbero", al final no importa: los tendidos de CERET no son los de... o de..., si piden es que tienen que pedir, vale , y vale por todos. - "Calerito". 480 kilos. Dos varas . Faena brindada a los tendidos. Gran estocada. Oreja. - "Caralegre". Tres varas, cada una ovacionada , en la última se levantó la plaza y en Ceret el tercio de varas se valora . Ovación y saludos. - "Chumbero".Dos varas (el de E. Gil tardó en recuperarse de dos cabezones en los burladeros). Tres naturales de cara a cara a la conclusión del trasteo , alegría, entrega Gran estocada: oreja (!), dos vueltas al ruedo y broncas catalanas, de las que no cuestan nada . - "Cocinero". 540 kilos. Dos varas. Llevaba poco equipaje mental, manseò, se tapó en las tablas, Fernando consiguió, a ratos, despertar interés y colaboración del cornupeta. Saludos. - "Artillero". Todo un cuadro. Tres varas. Peligroso. Siempre defendiéndose. Gran estocada y persecución hasta las tablas donde murió el ya muerto animal. Susto general. Vuelta. - "Caloroso". 600 kilos. Increíble, saliendo de otra feria se puede imaginar que eso sea un toro , un toro de piel y carne, no uno de los tebeos televisivos. El tan pequeño pero ya grande Robleño se hizo más grande todavía cuando citando al natural, de frente, pies atornillados al ruedo, pidiendo el silencio de la banda ( que toca muy poco en general), provoco una ola de fiebre por las gradas. Se tiró a matar o a morir, el asta destrozò chaleguilla y camisa. Dos orejas. Fernando Robleño abría la puerta de la gloria absoluta, la del recuerdo. |
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