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CONTRAQUERENCIA

La música en los toros

José Manuel de la Cruz Velasco

 La ceremonia-rito-fiesta-espectáculo, al que genéricamente se le denomina Corrida de Toros, tan mitificado o satanizado, ha dado lugar, a lo largo de su historia, la faceta cultural de poner sobre el pentagrama miles de notas musicales.

Clarines y timbales

Las músicas que le son propias están directamente ligadas al desarrollo de la lidia; son los toques o llamadas taurinas para anunciar el "despejo", la suelta de reses, salida de picadores, pasar al tercio de banderillas, pasar al tercio de matar, dar los avisos al matador, devolución del toro al corral. El toque más largo suele ser el que anuncia el comienzo del festejo, el toque con el que se ordena la salida de los alguacilillos para que inicien el "despejo". Sigue en importancia el que anuncia la salida de la res de toriles y el que señala el comienzo del último tercio, que muchas veces es el mismo; para los demás se suelen utilizar toques muy simples, una sola nota prolongada o un leve fragmento de los toques anteriores. Por lo general, los toques los interpretan dos clarines y un juego de dos timbales, con frecuencia los clarines son sustituidos por una o dos trompetas y, en ocasiones, se prescinde de los timbales o se les sustituye por otro tipo de instrumentos de redoble; en algunas plazas se utilizan instrumentos tradicionales típicos de la región, chirimías, dulzainas, gaitas, etc. Estos instrumentos son los fieles intérpretes de las órdenes que dicta la Autoridad que preside el espectáculo taurino, según mandato directo (en la antigüedad por medio del caballerizo mayor que transmitía las órdenes del rey) e indirecto, por medio de señales ópticas, pañuelos o bombillas (en los tiempos actuales). Estas melodías dimanan de los tricentenarios avisos y ordenanzas de la caballería española del siglo XVII.

Las llamadas o toques taurinos que ordenan los cambios de tercio y demás lances de la lidia no son iguales en todas las plazas, hay algunas que tienen toques propios y característicos como las de Madrid, Sevilla o El Puerto de Santa María.

Palmas y gritos

El público, el espectador, el aficionado, durante la lidia aporta su contribución musical espontánea, premia o sanciona a toros, toreros en todos sus grados, ganaderos, autoridad, empresa, etc., emitiendo los veredictos de sus juicios de forma sonora, mediante toque de palmas y/o gritos rítmicos, salvo para solicitar la oreja o vuelta al ruedo del animal en que suele acompañar estas peticiones con la agitación de pañuelos con sus manifestaciones sonoras para sancionar el comportamiento del toro y del torero. Pañuelos clásicamente blancos; hoy en día estos pañuelos son sustituidos con todo tipo de utensilios, almohadillas, en ocasiones blancas y dadas a la entrada de la plaza, así como con pañuelos propagandísticos, llevando la inscripción "para pedir la oreja", incitando con ello a una acción que debería ser totalmente espontánea; pañuelos de papel, periódicos, entradas, abonos, etc. Con gran frecuencia, la petición de la 2ª oreja se acompaña de poca agitación de pañuelos y sí coreándose <<otra, otra, otra, otra...>>.

De todas estas manifestaciones sonoras y rítmicas del público de los toros, la más clásica y constante es el <<olé>>, con el que se acompaña cada uno de los pases en que el torero consigue el deseado temple <<oolé>>, <<oolé>>, cuando el pase es rápido, su versión abreviada y sincronizada de <<olé>>, <<olé>>. Hoy en día en muchas ocasiones ha sido sustituido por <<biién>> <<biién>>, o simplemente <<bien>>, <<bien>>.

La ovación es un aplauso generalizado y prolongado, cuando es corto y parcial se queda en palmas. Los pitos, los silbidos, son el signo de desaprobación; en los casos más graves se acompañan de toda clase de gritos e insultos, dando lugar a lo que se llama bronca; en la división de opiniones se combinan simultáneamente los dos signos contradictorios, los de aprobación y desaprobación.

Tradicionalmente las reses se rechazan a ritmo de "palmas de tango", coreando diversos gritos, <<otro toro, otro toro, otro toro...>>, <<cojo, cojo...>> (hoy cada vez se oye menos esto de cojo), <<fuera, fuera, fuera>>, <<toros, toros...>>, etc. Estas "palmas de tango" también suenan cuando el público se aburre. Otro tipo de palmas, que a veces se escuchan, son las "palmas por bulerías" en señal de dar ánimo, de servir de estímulo a determinados toreros, especialmente los sevillanos, cuando van a iniciar su actuación, hacer un quite, iniciar la faena de muleta, etc.

En la actualidad se han impuesto gritos colectivos de aceptación general como <<torero, torero>>, cuando la actuación del diestro es sobresaliente, o <<sinvergüenza, sinvergüenza...>>, <<ladrones, ladrones...>>, <<manos arriba, esto es un atraco>> y demás clases de "lindezas" cuando el público se siente defraudado. En algunos lugares, como Sevilla, se da la paradoja que los "silencios" se "oyen". Es una manifestación peculiar de esta plaza cuando se "espera" a un torero o manifestación de "desagrado" a lo que el torero ha hecho, en contraposición a otras plazas más "chillonas" más "musicales".

La jota de Zaragoza

Aportación peculiar y sobresaliente, netamente aragonesa, zaragozana, a la música en la plaza de toros es la llamada "Jota del último toro" o "Jota de los toros de Zaragoza" o "Jota del maestro Borobia", señalando al autor, el cual se inspiró y realizó la versión actual tras el suceso musical que ocurrió en la Plaza de Toros de Zaragoza, en la primera corrida de toros de las Fiestas del Pilar que se celebró el 13 de Octubre de 1881, cuando la banda de música que dirigía el maestro Frago interpretó una jota durante el arrastre del 5º toro y una pareja se puso a bailarla en el tendido. El suceso está conmemorado con una placa de cerámica de Muel en el patio de mayorales de la Plaza de Toros de Zaragoza. Sistemáticamente y al parecer desde que el maestro R. Borobia Cetina accedió al cargo de director de la Banda de Música del Hospicio Provincial (posteriormente del Hogar Pignatelli y en la actualidad Banda de la Diputación de Zaragoza), en 1906, se interpreta a la salida del último animal, "toro de la jota" se le suele llamar, siendo acompañados sus compases, rítmicamente, con palmas del público, hoy la verdad es que esto del acompañamiento rítmico casi ha desaparecido. La costumbre se ha extendido a todas las plazas de Aragón y Navarra, en ocasiones en Bilbao, Logroño y Pamplona es interpretada, con chistu y tamboril, durante el tercio de banderillas y sin acompañamiento de palmas.

La banda de música y el pasodoble

Es muy antigua la costumbre de que a la corrida de toros asista y participe una banda de música para amenizar el festejo. En un principio no lo hacía con pasodobles, puesto que no se habían compuesto, y si con las más variadas composiciones, hasta que se crearon estos, hoy en día no se puede concebir un festejo sin la interpretación del pasodoble, pasodoble taurino, torero. Del pasodoble español se ha escrito: "Dentro de su modestia, de su populismo, de su funcionalidad, posee un indefinible no se qué, que lo hace irresistible, a cuyo embrujo no fueron insensibles músicos de la talla de Falla o Stravinsky. Si los españoles hubiéramos sabido exportar nuestra música, los pasodobles camparían por el mundo con la misma soltura con que lo hacen los valses o polkas vienesas, marchas húngaras, canciones napolitanas o pompas y circunstancias británicas. Esta música, tan saludablemente carente de pedantería y pretensiones, encierra más belleza y mayor enjundia de lo que a simple vista cabría suponer".

Se han compuesto centenares de pasodobles, unos dedicados a los toreros (matadores y subalternos), a los ganaderos, a críticos, a escritores, a aficionados, a peñas taurinas, a plazas de toros, a las distintas fases de la lidia, otros pasodobles han sido escritos para exaltar el toreo en cualquiera de sus aspectos. En Aragón, han nacido o se han afincado grandes compositores de pasodobles, además de cultivar otro tipo de géneros musicales en los que también hacen referencia a la Fiesta de los toros y sus aspectos: P. Marquina, P. Luna, V. Alfaro, Fco. Romero, B. Simón, D. Montorio, J. Monreal, V. Bel, Frco. Sánchez, A. Hijar, Frco. Val, L. Sapiña, entre otros.

Pasodoble torero íntimamente ligado al desarrollo de la Fiesta de los Toros con él se ameniza los momentos que preceden al comienzo del festejo, se hace el paseíllo, se acompañan los tiempos muertos que hay. En las plazas de Levante se suele hacer el paseíllo interpretándose "La marcha de la manolería", de la zarzuela Pan y Toros (Frco. Asenjo Barbieri y libro de José Picón), y en las plazas francesas a los sones de "La marcha o canción del toreador" de la ópera Carmen, (Bizet).

Música durante la lidia

La interpretación del pasodoble durante el desarrollo de la lidia debe premiar a todo lo bueno que se está viendo en el ruedo. En Sevilla suena o ha sonado el pasodoble, la música, en honor del toro, del picador, del toreo de capote, en el tercio de banderillas, en Zaragoza la última vez que sonó en el tercio de banderillas fue en la tarde del 8 de octubre de 1990, durante el 2¼ tercio al 3er. toro y en honor de "El Formidable" padre, siempre suena en este tercio cuando el matador pone banderillas. Este sonar la música debe ser siempre un premio a lo que se está viendo y haciendo en el ruedo, existen lugares que suena a criterio del director de la banda de música, Sevilla es el ejemplo típico, otros a criterio presidencial, típico Bilbao, y en la mayoría de las plazas a petición del público. Debe de dar lo mismo, pero siempre como premio y no para quitar el aburrimiento, como sucede con frecuencia, Presidente, director, público, debe de tener la sensibilidad suficiente para saber matizar cuando debe de sonar "la música", por ejemplo a una faena de gran riesgo, de peligro, no le va "la música", a una faena estilista, de "finos aromas", no le va un pasodoble bullanguero, en estos casos citados debe ponerse de manifiesto la sensibilidad del director de la banda y seleccionar el pasodoble adecuado. El momento de comenzar la interpretación del pasodoble en la faena de muleta debe de ser aquel en que el torero se ha acoplado a la embestida del toro y no en el 2º o 3er. pase, en los muletazos de prueba, como ocurre frecuentemente; el momento de cesar la interpretación lo marca el propio desarrollo de la faena y debe cesar siempre que la faena "va a menos", cuando "pierde vuelos", faenas que empezaron bien pero luego se suceden los enganchones, mucho intervalo entre muletazo y muletazo, etc., igualmente debe cesar cuando por el motivo que sea la faena se interrumpe, casos de achuchones, revolcones, desarmes, cogidas y en el momento en que el espada interrumpe el desarrollo de la actuación muleteril para cambiar el estoque "simulado" por el de "verdad", caso de que lleve, poco frecuente en estos tiempos, el estoque de "verdad", cuando se perfile para entrar a matar.

El que suene la música es un premio, un adorno, hoy en día devaluado, apenas se cita que la faena fue musicada porque en todas o en la mayoría, aunque sean muy vulgares o mediocres, suena, se ha pasado a un abuso, está el "impaciente", el "chillón", el propio torero, el apoderado y clan del torero que piden música a la "mínima de cambio", el mismo torero, muchas veces, pide él mismo que cese la interpretación del pasodoble; de igual forma, hay toreros que no quieren música para acompañar la faena en determinadas plazas, en otras sí que la aceptan; detalle del mundo taurino o profesional que se ponen, una vez más, la "plaza por montera". La música es un test de lo que está sucediendo en el ruedo, premio a lo que está bien hecho, pero cuando suena y cesa durante el desarrollo del último tercio, quiere decir, si no hay percances, que aquello no va bien, en este caso es "acusadora".

Matiz importante el que tiene La Música, contribuyendo a la categoría del coso. En Zaragoza, en la pasada Feria Taurina del Pilar, he notado una mejoría en los momentos de comienzo y cese, de musicar o no, las faenas.

Existen plazas, como la de Las Ventas de Madrid, en que la música no suena durante las distintas fases de la lidia, no está claro el porqué de esta actitud de esta plaza, a lo largo de la historia sí que se han musicado lances de la lidia, por ejemplo, la tarde del 16 de octubre de 1966, en que se despedía Antonio Bienvenida, el torero brindó el tercio de banderillas del último toro a la banda de música y esta le obsequió amenizando el tercio con un pasodoble. La primera vez que una faena se premió con música, sucedió en Barcelona, en la plaza de la Barceloneta, el 13 de Mayo de 1877, el público premió lo que estaba viendo en la faena de Lagartijo haciendo que sonara en su honor la música, esa tarde se lidiaban en Barcelona toros de Ripamilán.

En algunos lugares del Sur, se han acompañado las faenas de determinados toreros de "arte" con "cante hondo". Idea que no ha proliferado y que no se ha extendido al resto de plazas.

Música inspirada en la Tauromaquia

Aparte de esta música que ha inspirado la Tauromaquia que vemos en las plazas de toros, es decir, las corridas de toros reglamentadas, existe otra música que se ha inspirado en la diversidad de manifestaciones populares taurinas, capeas, encierros, vaquillas, etc., y que ha dado lugar a un tipo de manifestaciones musicales concretas y que se conocen como canciones toreras con las cuales se hace referencia a las canciones o tonadas que se interpretan, por lo general, en las vísperas o durante el día del festejo, con gran frecuencia en los medios rurales, expresando la naturaleza de la fiesta de los toros.

El tema taurino, el "planeta taurino", ha interesado e inspirado a compositores de talla mundial y ha llegado a plasmarse en algunas obras universalmente conocidas: óperas, ballets, música de concierto, instrumental, de cámara o sinfónica. En el teatro lírico, la zarzuela y la revista, es donde hay una gran profusión de partituras consagradas a glosar el tema taurino, e incluso, como ocurre con la ópera, muchas de las canciones y pasodobles toreros famosos tienen su origen en el escenario. Igualmente, en lo que se denominó canción moderna, en el cuplé y en la copla, el tema de la Fiesta, en todas sus vertientes, ha servido de musa inspiradora a autores, los cuáles hicieron numerosas canciones con la letra basada en la Fiesta de los Toros. E incluso algún grupo de rock y de música electrónica ha encontrado inspiración en algunas facetas de la Tauromaquia.

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