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Javier Sesma

PUNTO TOROS                                      Programa nº 13                        Zaragoza, 6 de mayo de 2.005

SAN ISIDRO: LA FERIA DE LAS FERIAS

              Comienza el gran espectáculo.    El próximo miércoles se sube el telón de la llamada “feria de ferias” o, como dirían los futboleros, se inician “los mundiales del toreo”.    Algunos empezamos a sentir los nervios previos a los grandes acontecimientos.  Hemos ahuecado nuestro sillón favorito, hemos comprobado que el recibo del Canal + está pagado, nos hemos asegurado de que hay suficientes provisiones de refrescos y patatas fritas… y vamos a cruzar los dedos.

            Y es que en la Feria de San Isidro se la juega mucha gente.   Algunos a cara o cruz, que es lo dramático.    Los Chopera y su socio Fidel San Román (Calderón cuenta poco) saben que todos los ojos del mundo taurino están puestos sobre ellos, tratando de encontrarles los fallos y, sobretodo, los incumplimientos del contrato.  No les van a pasar ni una.         Los toreros veteranos son conscientes de que una tarde afortunada puede consagrarles o en el caso de los jóvenes ponerles en circulación, por que los fracasos  -afortunadamente-  se los lleva, rápidamente, el viento del olvido.  

            Los ganaderos vienen también nerviosos, por que un buen toro -en manos de un buen torero- puede conseguir que los apoderados serios empiecen a llamar, que buena falta les hace a algunos.

            Yo entiendo sus miedos.   Los de todos.   Pero, si bien mirado, los aficionados que van a la plaza y los que nos quedamos en el sillón no pedimos tanto.   A los empresarios les pedimos seriedad en su gestión y buena presencia en los toros que salgan por toriles.    A los toreros sólo les pedimos disposición y sentido de la responsabilidad; tan sólo eso.     Y a los ganaderos casta y fuerza para sus reses… que ahí es nada.    Al final de la feria los taurinos darán sus premios, pero los aficionados nos quedaremos con nuestros recuerdos, que son los que cuentan en definitiva.

            Los carteles han despertado muchas ilusiones, por que hemos salido del consabido sota, caballo y rey de los Lozano y están abiertos a los toreros jóvenes, esos que vienen arreando candela.   Las seis confirmaciones lo atestiguan.   Lo de la lista de ganaderos es otro cantar; están casi todos los que son, pero no son algunos de los que están.   Me explico: con respecto a la pasada feria isidril están anunciados algunos de los hierros triunfadores como Núñez del Cuvillo, Valdefresno, Miura, Victorino o Bohórquez y Terrón para rejones, pero no repiten otras que también triunfaron, como “El Torreón”, “Torrestrella”, Sorando, Gavira o “La Quinta”.    También sorprende ver de nuevo ganaderías que medio fracasaron el año pasado, como “Puerto de San Lorenzo”, Cuadri o Adolfo Martín y, lo que es más sangrante, vuelven ganaderos que fracasaron estrepitosamente la pasada feria, como José Escolar o Atanasio que, por cierto, también habían fracasado en la feria del 2.003.

            A los que sí han reconocido el esfuerzo ha sido a alguno de los toreros que triunfaron en la pasada edición, como Matías Tejela que viene a tres tardes o Miguel Ángel Perera que triunfó como novillero y en esta ocasión se anuncia dos tardes, con buenos carteles.

            De las novilladas poco hay que contar, por que no hay más cera que la que arde.  Por ponerles un pero, a mí me hubiera gustado ver anunciada  a alguna de las novilleras punteras, como por ejemplo a Raquel Sánchez que está a punto de tomar la alternativa.        Y en los festejos de rejones tampoco hay sorpresas; se reducen a dos corridas dentro del abono y ponen otra más el último día -colocada de matute- con el cartel más rematado: Hermoso de Mendoza en medio de los Moura, padre e hijo.

            La plaza de Las Ventas sigue siendo el coso más barato del mundo.   Pueden uds. asistir a la mejor corrida de la feria por tan sólo 615 ptas. si la ven desde un balconcillo del tendido 7 de sol o a una novillada, en la misma localidad, por 308 ptas.    

            Claro que también pueden adquirir el abono completo de uno de los nuevos palcos Vip que hay junto a la presidencia.  Esos que tienen 23 butacas acolchadas, suelo enmoquetado, mayordomo permanente, televisor privado para ver la repetición de las faenas y cena después de la corrida, con espectáculo en directo incluido.   Eso sí, si quiere salir en las prensa del corazón tan sólo tendrán uds. que abonar la friolera de 17.470.530 ptas.      A mi no me parece mal.   Allá cada cual con el dinero de sus empresas.

            En fin, qué más quieren uds. que les diga.   La suerte ya está echada y los dados vuelan por el aire.    Yo, como siempre, deseo para todos y de todo corazón... ¡que Dios reparta suerte!

 

 

PUNTO TOROS                                      Programa nº 12                        Zaragoza, 29 abril de de 2.005

LOS AFICIONADOS ESPEJO DEL PÚBLICO

              Al conjunto de asistentes a un espectáculo taurino -o a cualquier otro evento de presencia colectiva- se le denomina: público.   Este público se divide, a su vez, en espectadores y en aficionados. 

            En los toros los espectadores son la mayoría absoluta y lo único que pretenden es divertirse durante un par de horas a cambio de un dinero, que nunca es poco.   Se manifiestan en función de lo que ven y sienten: aplauden si lo que se desarrolla en el ruedo les gusta, y pitan –menos de lo que debieran- si aquello les aburre.

            Los aficionados, en cambio, vamos a los toros a emocionarnos.   Desde nuestros conocimientos técnicos -más o menos profundos- analizamos más serenamente cuanto ocurre en la arena y luego hacemos lo mismo: aplaudimos o pitamos como el resto del público… pero con más criterio.   Pero, ojo, recordemos que la fiesta se mantiene económicamente por los espectadores y no por los aficionados.

            La fiesta de los toros es el único espectáculo donde el público asistente es absolutamente soberano.   A veces comparamos las plazas de toros con el hemiciclo del Congreso de los Diputados en cuanto a los derechos de libertad y soberanía, pero según lo que vemos cada día en las Cortes creo, que en ese aspecto, los políticos no nos llegan ni a la suela de los zapatos.   Decía que el público que va a los toros es soberano por que puede decidir libremente la concesión de la primera oreja, independientemente de que esté o nó ganada a ley.   Permítanme que les recuerde un ejemplo jocoso ocurrido en la feria del Pilar de la temporada 1.996: una de las tardes Rivera Ordóñez (que alternaba con “El Tato” y José Tomás) no quiso ni ver a su segundo, un ejemplar de Gavira que estaba totalmente derrengado de los cuartos traseros y al que no le dio la gana darle un sólo pase por que estaba molesto con el presidente por no haberlo cambiado.   Al público no le gustó la actitud chulesca del torero y, a la muerte del animal, pidió -entre risas y burlas- la oreja con mucha fuerza y no menos guasa.    El presidente, ante la clara mayoría de pañuelos, no lo dudó un momento y la concedió.    Ni qué decir tiene que el toreo no se atrevió a dar la vuelta al ruedo con ella.    

            La personalidad colectiva del público es muy variable, incluso dentro del mismo espectáculo.    Puede montar una bronca monumental a un torero en el primer toro de la corrida -o a un ganadero, o a un presidente o al director de la banda de música si se tercia- y una hora más tarde llevárselo a hombros hasta el hotel.   Esta reacción no es un síntoma de papanatismo o de ignorancia, si no de generosidad y de ecuanimidad.    Juzgan lo que ocurre en el ruedo, momento a momento, sin recordar lo que aconteció en el toro anterior, sea para bien o para mal.    Igual que un maestro corrige y valora objetivamente el examen de un alumno, sin recordar cómo realizó el examen anterior.

            Los espectadores que asisten a un festejo taurino no pretenden tener responsabilidad alguna en el desarrollo del espectáculo.   Vienen, pagan, se divierten o se aburren y se van.   Pero éste no es el caso de los aficionados.    Nosotros sí tenemos una gran responsabilidad dentro del coso, máxime siendo la nuestra una plaza de primera.    En muchas ocasiones, cuando la faena se ha desarrollado de forma confusa para los no iniciados, los espectadores buscan en los tendidos a los buenos aficionados y observan interesados sus reacciones taurinas, para imitarles.   De ahí nuestra responsabilidad.   Los aficionados no deberíamos permanecer pasivos en los tendidos y convendría que nos manifestáramos en cada momento de la lidia, para que nuestra actitud sirviera de orientación a los no entendidos.   Pero, eso sí, con exquisita educación en nuestros ademanes, por que eso… también lo imitan.    

           

PUNTO TOROS    Zaragoza 22 de abril de 2.005                                                                          (nº 10)

­A PESAR DE LOS AFICIONADOS CATALANES

              El pasado domingo en Barcelona todos estábamos de acuerdo en que había que salvar la Fiesta en Cataluña… todos, menos los aficionados catalanes.

            La Plataforma para la defensa de la Fiesta había convocado un acto de reivindicación de la misma, para el domingo pasado al mediodía en la plaza de toros Monumental de la Ciudad Condal y yo me creí en la obligación de estar allí en representación de PUNTO RADIO en Zaragoza y de todos ustedes.    La verdad es que no esperaba ver una gran manifestación que ocupara toda la Gran Vía barcelonesa, pero tampoco esperaba una respuesta tan pobre.

            Teniendo en cuenta que nos estamos jugando la pervivencia de los toros en Cataluña, y dejándome llevar por mi natural optimismo, yo esperaba ver una plaza cuajada, autobuses en la puerta repletos de aficionados, pancartas representativas de clubes taurinos; en definitiva una respuesta contundente y multitudinaria.   Pero lo que presencié fue una especie de reunión de amiguetes que no superaba las 1.000 personas, entre los que había muchos más taurinos que aficionados… que se supone que debían ser los verdaderos interesados en este asunto.

            El acto estuvo bien planificado.   Hubo una respuesta importante de taurinos y personajes del mundo de la cultura y fueron también numerosas las adhesiones de gente del toro y aficionados de toda España.    Entre otros toreros, asistieron: el idolatrado por los catalanes José Tomás, El Juli, Serafín Marín, Cesar Jiménez, Curro Vázquez y Cayetano, disculpado su ausencia Joselito, por que había sido padre el día anterior.   Entre los ganaderos vimos a Victorino padre, Joao Folque del hierro portugués de Palha o a Jaime Sebastián de Erice, Secretario General Técnico de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.    Estuvieron también empresarios como la familia Balañá (a buenas horas mangas verdes), Enrique Patón, Manolo Martín, Rubén Espinosa, Tomás Entero o José Miguel Ojeda.    También asistió un nutrido grupo de intelectuales catalanes, pero echamos en falta una mayor presencia de medios informativos.   El resto -el poco resto que queda- lo componían unos cuantos aficionados (entre los que se encontraban muchos franceses) y los curiosos de siempre.

            Al finalizar el acto yo no comprendía la escasa presencia de aficionados, pero aún lo entendí menos cuando volví por la tarde a la Monumental para ver la corrida en solitario de Serafín Marín.   Cuando se inició el paseíllo había en los tendidos unas 15.000 almas -japoneses incluidos- lo que hizo que me asaltara inmediatamente la pregunta ¿dónde estaba toda esta gente por la mañana?.   El planteamiento me sugirió dos respuestas; una, que los aficionados catalanes están esperando que les solucionen el problema los taurinos del resto de la nación  y otra, que podía ser cierto aquello de que dichos aficionados caben en un microbús y que estaban todos presentes en la concentración del  mediodía.    Y ninguna de las dos me gustó.

            De todas formas, no me extraña que en Barcelona no vaya el público a la plaza.    Qué sensación más triste experimenté cuando vi los cómodos asientos cubiertos de una gruesa capa del polvo, acumulado desde el mes de septiembre pasado, propiciando las airadas protestas de más de una señora.   Tampoco se entregaron a la entrada las clásicas hojillas informativas con los datos del festejo, sobretodo en un día tan señalado como éste.   Ni siquiera aparecieron en los tendidos los clásicos “gaseoseros” ofreciendo sus productos.   

            La opinión general de los que estuvimos en la plaza por la mañana, es que el tema de la prohibición de los toros en Cataluña sólo pueden solucionarlo los políticos de Madrid.    Si no es así, por mucho que diga Joan Clos -Alcalde de Barcelona- “que no se van ha prohibir los toros en esta ciudad”, mucho me temo que los aficionados catalanes que quieran asistir a una corrida de toros, tendrán que viajar a Francia o, como dice el ínclito Carod Rovira,… a España.

 

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