La Cabaña Brava 

Inicio

Foro

 

 

Noticias

Crónicas

Carteles
Asociación
Populares
Opinión
La Tauromaquia
El Aficionado
Prensa
Exposición
 
 
El Tauronauta
Informes
Publicaciones
Resúmenes
 

 

  Inicio >>     Opinión >>       Firmas >>        Búsquedas
CONTRAQUERENCIA

Vuelven

Corrochanito

Eran pocos y vuelven los jubilados. Como se ve que el actual escalafón de matadores es insuficiente —«sólo» hay trescientos matadores, y más del ochenta por ciento de ellos no pasan de una corrida al año—, en lugar de promocionarse a nuevos valores regresan los ilustres jubilados.

Y vuelven con el toro de hoy, no con el de su época. Así que a partir de ahora tendremos dos problemas en vez de uno. Hasta ahora el problema eran esos sucedáneos de toro que se arrastraban por los ruedos. Como esas bestias bobaliconas son incapaces de hacer nada malo, cualquiera que tenga nombre y se atreva a ponerse, coge y se anuncia en los carteles. Así muchos toreros en situación de retirada están facultados para volver a los ruedos. Mientras al gran público de la fiesta se le sigue contando aquello del peligro intrínseco del toro para que se trague que luchar con esas bolas de grasa con cuernos es un gran mérito. Peligro intrínseco tienen la carretera y los andamios y ni los conductores ni los albañiles cobran lo que van a cobrar éstos en un día en todo el año.

Pero veamos. Ahí sigue «Curro», incombustible como en toda su trayectoria. Vuelven «Antoñete», ahora apoderado por un crítico taurino que se preciaba de purista, y Andrés Vázquez, empujado por aquello de más cornadas da el hambre. Y vuelve uno que cuando mandaba y ¿toreaba? no veía un toro ni en pintura: Manuel Benítez, «El Cordobés», el diestro que se tuvo que retirar cuando los toros empezaron a llevar el guarismo del año de nacimiento porque nunca había pasado de novillero.

Mientras, el debate se suscita porque los taurinos dicen: "¿Y por qué no?" Y los aficionados reclaman:"si quieren exhibirse que toreen festivales", contestando con ello que lo que quieren son corridas. Lo cierto es que el utrero de los festivales y el toro de la mayoría de las ferias es casi el mismo: utreros gordos y afeitados hasta las trancas, sin casta ni nada que se le parezca. Por tanto la pregunta es evidente: ¿Quién va a torear festivales benéficos pudiendo cobrar como corrida de toros? Nadie, está clarísimo.

Así que nosotros predicando y reclamando la vuelta al verdadero toro de lidia, en lugar de esas reses bufas y bobaliconas que se lidian día tras día en esos ruedos de Dios. Y lo que se produce es el efecto contrario. Hacía falta el toro auténtico para levantar la fiesta, pero ante la realidad de la misma el efecto conseguido es hacer regresar, para arrastrarse por los ruedos, a una serie de viejas glorias del espectáculo motivadas al ver el tipo de astado que se lidia hoy. Y es lógico que cuando estos grandes toreros del pasado hayan analizado el tipo de animal con el que se enfrentan los jóvenes diestros de hoy en día se hayan planteado la tesitura de: "con eso puedo yo".

El regreso de esta serie de diestros no es lo peor, seguramente alguno de ellos le puede mojar la oreja a más de un mandón del escalafón. Lo peor es que luego vendrán los tiempos en los que cuando se reclamen verdaderos toros para los festejos, la contestación será: "asesinos, ¿Qué queréis para los ancianitos?". Y la culpa no será de los ancianitos sino de la falta del toro. Si no se hubiera levantado tanto la mano en el tema de los toros ninguno de los honorables jubilados que pretenden volver se hubieran siquiera planteado la cuestión. Vuelven para realizar una temporada que se supone se desarrollará en plazas de poca seriedad y menos toro. No creo que ninguno de ellos se atreva a anunciarse en «Las Ventas», ni en Pamplona ni en Bilbao, aunque seguro que no faltarán en muchas de las ferias de segunda.

El revulsivo que necesitaba la fiesta no era la vuelta al toro de verdad, ni la seriedad de José Tomás, ni la frescura de «El Juli», ni el regreso de «Joselito», ni... si no el regreso de honorables retirados. No se pueden montar novilladas porque se pierde dinero, o eso nos dicen. No se abren los carteles para darle frescura a la fiesta, y se repiten las mismas combinaciones día tras día. Y ahora, resulta que esto lo vienen a revolucionar unos honorables jubilados. Aquí van todos a por el dinero crudo y no se hable de más.

El cartel estrella del verano sumará doscientos años en los toreros y dudosamente veinticuatro en los toros. Y torearán, no duden que lo harán. Seguramente algún novillero que se haya dejado la temporada pasada un buen puñado de millones no logre más allá de una digna alternativa y alguna corrida en el agosto venteño. Pero los jubilados sumarán todos más de veinte festejos y hurtarán de posibilidades a cincuenta o sesenta toreros. Y, además, homogeneizando la boba sin cuernos como prototipo de toro de lidia.

Mientras esto siga en manos de los de siempre y conjuntamente, los que tienen la misión y el poder para denunciar estos abusos, los críticos, se integren en el circulo del poder, acomodándose en el mismo sin denunciar estas situaciones, no habrá solución ninguna.

Atrás Siguiente


Envía comentarios o sugerencias al respecto de esta página Web a:    webmaster@toroszgz.org

Para contactar con nuestra Asociación:

Por correo ordinario:  Asociación Cultural "La Cabaña Brava"

Apdo. de Correos 10208

50080  Zaragoza

Por e-mail:   toroszgz@toroszgz.org 

Las informaciones y artículos de opinión que aparecen en esta página pueden ser reproducidas por cualquier medio, siempre que se cite su procedencia y se comunique por e-mail a la Asociación editora, la cual no se responsabiliza del contenido de los artículos y noticias que van firmados.