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CONTRAQUERENCIA

EL TORO PORTUGUÉS

David Díez

Para muchos aficionados a la Fiesta Nacional los toros portugueses tienen una bien ganada fama de serios y encastados, lo que contrasta vivamente con la blandura y sosería propia de la mayoría de cornúpetas españoles. Tal vez por esta razón a los ganaderos lusitanos se les ha colgado la etiqueta de "dureza" tan sólo porque sus toros apenas se caen y poseen raza y casta en proporción suficiente como para proporcionar a la lidia grandes dosis de emoción e interés.La aparición del toro bravo en Portugal no es un hecho ni mucho menos reciente. Nuestro vecino luso ya dispuso de una casta autóctona, de la que apenas hoy quedan vestigios, en la que se cimentaron las ganaderías lusitanas m s antiguas. Con una de las ramas de la vacada que hacia 1832 regaló el monarca español Fernando VII a su sobrino el infante D. Miguel de Portugal se formó la famosísima ganadería de Palha, amén de otras muchas. En la actualidad son m s de cien los hierros que configuran la cabaña brava portuguesa, separadas geográficamente en dos zonas bien diferenciadas: Alto Alentejo y Ribatejo.

Uno de los principales referentes del toro portugués en nuestro país es, sin duda, la ganadería de Murteira Grave. La seriedad de sus ejemplares, propia del origen Ibarra-Gamero Cívico, junto a su encastado comportamiento hacen de ella una de las preferidas por la afición española. Idéntica predilección de la que con seguridad gozarían los pupilos de Infante da Cámara, del mismo origen Ibarra-Gamero Cívico, si no se hubiera colgado sobre ella una absurda e injusta etiqueta de "dureza", hecho que imposibilita su presencia en la mayoría de cosos españoles.

Mucho más frecuente resulta la visita, especialmente en la madrileña plaza de Las Ventas, de los astados propiedad de D. Luis Jorge Ortigao Costa, proceloso guardián del tradicional encaste creado por Juan Guardiola-Soto. Sus aleonadas hechuras junto a unos acapachados y desarrollados pitones imponen a estos toros una impresionante apariencia de seriedad, la misma que poseen los ejemplares de otras dos importantes vacadas lusitanas: Simao Malta y Conde de Cabral, ambas alejadas desde hace años de las ferias españolas y obligadas a sobrevivir en cosos portugueses y del sur de Francia.

La regularidad en su comportamiento es la característica principal de aquellas ganaderías formadas en base al encaste Atanasio Fernández-Conde de la Corte. Son muchas pero por su extraordinaria regularidad merece destacarse a dos de ellas: José Luis de Vasconcellos y Sociedad Agrícola "Couto de Fornilhos". De idéntica procedencia merecen también ser reseñados los hierros de Manuel D'Assumao Coimbra, Conde de Murça y muy especialmente el de Ernesto Louro Fernández de Castro, una de las ganaderías lusas de mayor progresión en los últimos años.

El apogeo del toreo a caballo en Portugal condujo a muchos ganaderos hacia el encaste Urquijo-Murube, uno de los más indicados para la práctica del rejoneo. Esto no es óbice para que de estas vacadas hayan salido buenos encierros destinados a la lidia a pie. Las ganaderías m s interesantes de esta procedencia son las de Branco Nuncio y Passanha. De mucho más reciente formación destaca también el hierro de Ramalho Hnos., caracterizado por el fuerte temperamento de sus astados.Sin discusión, hablar del toro portugués es hablar de Palha. Sólo mencionar este nombre trae a la memoria añejas resonancias de leyenda. Sus hechuras, propias del cruce entre vacas vazqueñas y sementales de Concha y Sierra y Miura, daban a estos toros una apariencia -huesudos, altos, largos y cornalones- absolutamente inconfundible. Durante más de un siglo esta casta autóctona consiguió multitud de triunfos en plazas españolas, sobre todo de cara a los aficionados. Lamentablemente, alrededor de 1952, los gemelos Van Zeller Palha dueños de la ganadería, decidieron girar el rumbo de la historia eliminando el origen fundacional sustituyendo con vacas y sementales de origen Gamero Cívico, hecho que recondujo a la ganadería por la senda inconfundible de la sangre Ibarra-Parladé. A partir de entonces los Palhas no sólo cambiaron por fuera sino que también lo hicieron en su interior, sacando una nobleza y recorrido impensable en sus ancestros. Incidiendo en esta línea de nobleza encastada, últimamente se han incorporado a la ganadería ejemplares del hierro español de Torrealta.

Otro de los encastes favoritos entre los ganaderos portugueses es el que a principio de siglo fundara el Conde de Santa Coloma. De entre el gran número de vacadas que poseen sangre de esta estirpe merecen señalarse las de Veiga Teixeira, Varela Crujo y Mario Vinhas, siendo vacas y sementales de este último hierro las elegidas por Victorino Martín para efectuar un refrescamiento en su ganadería, lo que da cuenta de su categoría.

También como no podría ser menos, existen en Portugal ganaderos que apuestan por la crianza de un tipo de toro m s decididamente comercial. De éstos algunos se cuentan de entre los m s antiguos de la cabaña brava portuguesa como los de Pinto Barreiros, Oliveira Irmaos, Samuel Pereira Luppi y quizás el de mayor interés, Cunhal Patricio. Otros como los de Joao Moura, Santa María y San Marcos, etc. son hierros de nuevo cuño, favoritos de las "figuras" y sin ningún interés para el aficionado.

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