La Cabaña Brava 

Inicio

Foro

 

 

Noticias

Crónicas

Carteles
Asociación
Populares
Opinión
La Tauromaquia
El Aficionado
Prensa
Exposición
 
 
El Tauronauta
Informes
Publicaciones
Resúmenes
 

 

  Inicio >>     Opinión >>       Firmas >>        Búsquedas
CONTRAQUERENCIA

El toro de la afición

Emilio Pérez

Escribo estas líneas recién llegado de Madrid, donde acudí a presenciar la mal llamada semana "torista" con la que tradicionalmente se pone fin a la feria de San Isidro. Al mismo tiempo escucho a los palabreros de los medios de comunicación oficiales teorizar sobre el toro que se quiere en Madrid: que si el toro de Madrid es así, que si el toro de Madrid no se qué, etc, etc.. y siento curiosidad por saber, en realidad, como es ese tan famoso toro de Madrid.

En primer lugar diré que en Madrid casi siempre suelo sacar localidades de sol, aparte de porque son bastante más baratas porque creo que los verdaderos aficionados de Las Ventas se ubican por esa zona, concretamente en un tendido y una grada determinadas, aparte de estar, por supuesto, bastante diseminados por otros lugares de la plaza; en todo caso rara vez suelen compartir tendido con esos "Isidros Clavelineros" aposentados en esos tendidos de la "Jet" a donde hay que ir para dejarse ver. Como decía suelo sacar entradas de sol para averiguar, entre los aficionados, cual es el verdadero toro de Madrid, el que reivindica la afición venteña ubicada en esa zona. Pues bien, tras analizar sus exigencias y reclamaciones acerca del toro exigido en Madrid he llegado a una conclusión: el toro que se exige en Madrid, no es, ni más ni menos, que el solicitado en Zaragoza, Pamplona, Bilbao, Logroño, Valencia etc, etc..con sólo un pequeño matiz de diferencia . Esta diferencia radica en que en Madrid este toro es exigido por toda la afición mientras que en el resto de plazas, salvo pequeños reductos de sufridos y amenazados aficionados, no se reclama dicho animal, debido a la resignación existente, la mayoría de veces impuesta por los taurinos. En consecuencia a lo anterior yo al toro de Madrid lo llamaría el toro de la afición.

Afirman los taurinos, sus voceros correspondientes, y, por supuesto, un nutrido grupo de toreros, que en Madrid se exige un toro grandón, de mucho volumen y fuera de tipo. Nada más lejos de la realidad. También se nos dice que los toros en Madrid se caen y embisten menos por exceso de peso. Si en verdad esto fuera cierto, no se derrumbarían tan estrepitosamente como estamos acostumbrados a ver con los lidiados en otras plazas, sobre todo de segunda y tercera categoría, donde el toro suele pesar bastante menos y solamente se le castiga con un puyazo o a veces con un picotazo o refilonazo.

¿No será que ese toro mastodóntico y parado lo exigen las figuras y no los aficionados? Yo creo que sí, que ese toro grande, parado y descastado, no da ningún tipo de problema a su matador. El único problema que puede dar es que si no se para huya y rehuse la pelea por su mansedumbre descastada y así su matador tenga que correr detrás de él, aunque siempre es mejor correr detrás del toro manso que delante del bravo y encastado.

En definitiva ese toro que demanda Madrid y su afición es un toro armónico, no muy alto, enmorrillado, con cara pero no con cuerna exagerada, aunque sí con pitones íntegros y sin el menor atisbo de manipulación. Por el contrario, Madrid no admite el toro escurrido, sin culata y con esos pitones que algunos llaman "cornicortos" y a mí se me antojan "cornicortados". Ese es el toro que se exige en Madrid y que hay que exigir en todas las plazas, un toro que cuando salte al ruedo produzca admiración por su presencia y más tarde provoque emoción por su comportamiento.

La fiesta brava requiere, y de esto está hoy en día bastante ayuna, de emoción y esa emoción, sin duda alguna, la da la casta. El toro, por encima de todo, tiene que tener casta, bien mansa o brava, pero casta. El toro manso, si tiene casta, se dolerá en el caballo, se irá suelto del peto, incluso se repuchará, pero en la muleta repetirá embestidas con más o menos nobleza –más o menos humillado– pero siempre con emoción; incluso la casta, si el toro tiene poca fuerza, le hará venirse arriba en los últimos tercios. Ahora bien, si el toro además de ser manso no tiene nada de casta huirá refugiándose en tablas, más que embestir topará y si encima tiene poca fuerza se derrumbará definitivamente.

Resumiendo diré que el toro de la afición, que ya no quiero llamar toro de Madrid, debe reunir esencialmente tres factores: casta, trapío y edad. Y digo edad porque nos están vendiendo la moto de que el bovino con cuatro años justos es un toro y eso no es así. El bovino con cuatro años justos ha sido toda la vida de Dios un utrero. Para ser toro tendrá que haber cumplido los cuatro años, pero con cinco hierbas, lo que en la mayoría de los casos equivale, como mínimo, a una edad de cuatro años y medio.

Sinceramente creo que hoy la obligación del aficionado es reivindicar un toro con edad, aspecto fundamental para que de un toro se pueda decir que tiene trapío, con la frente ancha, la cara seria, mirada fija, nada de ojos saltones más propios de los novillos que de los toros, pitones bien colocados- regulares y sin manipular-, morrillo macizo, lomo recto hasta la penca del rabo, rematado por detrás y con culata y fino de cabos y con piel lustrosa, lo que es signo de salud y buena crianza. Si además de presentar un toro con estas características el ganadero también cumple con su obligación y cría ese toro con casta ¡EUREKA!, habremos encontrado el toro que demanda la afición: EL TORO DE LA AFICIÓN.

 

Atrás Siguiente


Envía comentarios o sugerencias al respecto de esta página Web a:    webmaster@toroszgz.org

Para contactar con nuestra Asociación:

Por correo ordinario:  Asociación Cultural "La Cabaña Brava"

Apdo. de Correos 10208

50080  Zaragoza

Por e-mail:   toroszgz@toroszgz.org 

Las informaciones y artículos de opinión que aparecen en esta página pueden ser reproducidas por cualquier medio, siempre que se cite su procedencia y se comunique por e-mail a la Asociación editora, la cual no se responsabiliza del contenido de los artículos y noticias que van firmados.