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CONTRAQUERENCIA

Teoría del temple 

Ese don de unos pocos elegidos

Mario Montenegro

Si nuestra curiosidad de aficionados nos llevara a buscar el termino templar en algún libro o diccionario de términos taurinos nos encontraríamos con la siguiente definición: "Templar es acomodar la velocidad del engaño (capote o muleta) a la velocidad y violencia del toro". Definición de la que este aficionado se permite discrepar.

En primer lugar voy a explicar lo que yo creo que es templar las embestidas de un toro. Para mi el temple sería "acomodar el torero la embestida del toro al movimiento del engaño, o sea, al toro sin alegría en sus acometidas obligarlo a embestir con mayor velocidad, recorrido y son de lo que el animal desearía y al toro con pies imponerle una velocidad atemperada en sus embestidas, ralentizando sus acometidas sometiéndolas al compás del engaño de modo que los pitones nunca logren alcanzar ni enganchar las telas". Esta imposición es por pura voluntad del diestro que obliga al toro a embestir a la velocidad que el dicta para lo que son necesarias unas facultades y una muñeca prodigiosa.

A todo esto se le define como torear con armonía, ritmo, lentitud y cadencia. Como el gran Clarito escribió: "Que el toro, entre huracán y salga brisa, entre león y salga cordero, entre loco y salga cuerdo".

En la tauromaquia actual estamos acostumbrados a ver que las figuras lo que hacen es acoplarse a las embestidas del toro, al toro de embestida r pida se le torea con mayor velocidad y al toro de embestida templada se le torea despacio. Con esto lo que se hace es acoplarse el torero al toro en lugar de imponerse (cosa harto mas difícil).

Para demostrar mi teoría podemos coger como ejemplo el tercio de quites (rara avis en la actualidad). Situemos ante un mismo toro a dos toreros en el mismo instante. Si pudiéramos medir con un cronómetro en la mano el " tempo" de cada lance en uno y otro diestro veríamos que un torero tiene una medida de tiempo y largura diferentes al otro torero.

Antonio Bienvenida cuando le preguntaron que concepto tenía del temple, dijo: "Templar es la capacidad que tienen algunos, pocos, toreros para frenar, digámoslo así, la embestida del toro, algo inefable pero existente. Cuando íbamos los hermanos a hacer algún tentadero de esos en los que no hay invitados, nos entreteníamos en cronometrar los pases que debamos a las becerras para ver si el siguiente lo podíamos dar con m s lentitud. Era un ejercicio muy divertido y positivo. Se trataba de torear lo m s lentamente posible".

Para terminar, he de decir, que como he titulado estas líneas, el temple es un "don innato", al margen de la técnica y las facultades, que sólo lo poseen unos pocos elegidos. Para templar las claves son el citar de largo trayéndose al toro toreado , someterlo bajándole los engaños para obligarlo a humillar, no dejarle puntear las telas para llevarlo enganchado en todo el lance y correrle la mano con despaciosidad para alargar el muletazo.

Como dijo el maestro Domingo Ortega "Cuando se habla de temple se habla de lentitud, que el toro la huela pero que no la toque".

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