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CONTRAQUERENCIA

EL TORO

"Si no se como es el toro, no se como es el torero. Si el toro es pastueño, boyante, tranquilo que se queda donde le dejan, y cuando le llaman va, que deja colocarse tranquilamente al torero, de los que por su bondad extremada, se les compara en las viejas revistas con "una hermanita de la caridad", no con falta de respeto a la hermana, sino como termino de comparación inigualable de bondad en bárbara pero expresiva metáfora, entonces, todo lo que se haga con este toro tiene una importancia artística y estética en la que hay que dar su parte al toro, que ayuda y no es peligroso. Este toro tiene la bravura precisa para no parecer manso, para pasar por bravo y dejarse torear.

Si el toro es de bravura revoltosa, que cuando pierde el engaño se vuelve rápidamente en busca, y se come la muleta, y no deja entrar al torero en su terreno , es intolerable al cite y de bravura agresiva, todo lo que se haga con ese toro hay que apuntárselo al valor, al conocimiento y al dominio del torero. ESTE TORO ES VERDADERAMENTE BRAVO DE RAZA. ES PELIGROSO. Hay que saberle torear para no invertir los términos, y que no sea el toro el que toree al torero, lo que he visto muchas veces"

AMEN. Testo del maestro Gregorio Corrochano.

Hoy es preciso más que nunca distinguir al toro autentico, el único que merece morir en la plaza, de ese otro mayoritario: flojo, tonto, bondadoso, cobarde, falso... que sólo sirve para el desespero de los aficionados, hacer más ricas a las opulentas figuras, no permitir el éxito de los que empiezan y mostrar una fiesta adulterada en la que casi todo es mentira y muy pocas cosas merecen el aplauso. El toro apto para la lidia, desde mi punto de vista, debe tener poder cuanto más mejor. Si carece de él, ya no es toro como dicen los buenos aficionados.

El poder es lo que distingue al ganado comúnmente llamado de lidia de las vacas de leche. Para el Gallo sólo existían dos tipos de toros : los que podían y los que no podían. Si el poder lleva unido valor u ofensividad obtenemos la bravura, si por el contrario conlleva un fuerte instinto de defensa y cobardía obtenemos la mansedumbre. Así fue siempre, hasta que algunos tratantes comenzaron a decir que la bravura va por un lado y el poder por otro.

Los toros rematadamente mansos se defienden en su querencia sin tener un pase y son tan cobardes que ni van al caballo ni enseñan la cerviz , pero eso no quita que por tener poder sean realmente peligrosos ( a modo del de Cortijo Olivas del 2 de mayo famoso).

Muchos aficionados piensan que puede existir bravura sin poder, ellos mismos se contradicen cuando lo que llaman bravo no va al caballo desde los medios en el tercer puyazo ni salen embistiendo del castigo sino ayudados del capote de un subalterno que lo lleva por las nubes. Sin poder no existe toro ni bravo ni manso peligroso, si acaso el manso de carne.

Tanto la bravura como la mansedumbre se encuentran siempre o casi siempre combinadas en el toro. De allí que el buen aficionado deba en primer lugar distinguir lo que hace el toro de bravo de lo hace de manso, para después ponderarlo bajo su criterio personal y por último llegar a la conclusión de si el toro era más bravo que manso o viceversa.

Pepe-Hillo clasifica los distintos comportamientos de toros, Montes – el torero más revolucionario de todos los tiempos, Belmonte en gran parte no hizo más lo que marcó Montes - comienza su tratado de tauromaquia del mismo modo aportando más observaciones sobre los tipos de toros; y es que saber clasificar al toro es lo que distingue al aficionado que ve los toros del que no los ve y sólo habla del trapío, de la emoción que sintió, de las corrupciones taurinas ...

El poder es la fuerza, vigor, capacidad de hacer algo, dominio jurisdicción para mandar o ejecutar algo. El poder lo da fundamentalmente la casta, los padres y madres (la herencia genética); en un segundo lugar la salud y en un tercer plano importante, ¡cómo no!, la edad. Una mala lidia algunas veces puede conseguir incrementar el poder del toro, así como la predisposición a atacar o a defenderse. (Al respecto de lo que dicen prestigiosos aficionados sobre que el toro siempre se defiende no estoy muy de acuerdo. El toro es un rumiante que lo llevan a la plaza a pelear, como si a mi me suben a un ring. Eso si, una vez que está allí se distingue nítidamente cuando ataca de cuando se defiende esperando, con la cabeza arriba... Para terminar la comparación, si yo lanzo puñetazos o pego patadas ataco, si me cubro con los brazos la cara me defiendo. No obstante admito lo relativo del asunto, casi todo en los toros es muy subjetivo ;pero hay que dejar constancia que ya Pepe-Hillo nos habla: del poder ofensivo de los toros).

¿Qué es la bravura? Ganas de pelear, valor y poder o capacidad del toro para ofender, que se mueva algo en la plaza y el toro vaya galopando a despejar su territorio. La bravura en pocas palabras aparece cuando existe: mucha prontitud, mucha velocidad, rectitud y duración de todo lo anterior; en definitiva cuando el terreno del toro es grande y eso sólo ocurre si el toro tiene en primer lugar poder y en segundo el suficiente valor para embestir lo que entra en su jurisdicción. Corrochano decía que la bravura del toro era parecida al valor en el torero y eso es debido a que generalmente cuando el torero le hecha huevos puede a los toros.

La bravura en grados importantes, tal y como yo la entiendo, siempre desborda y el toro que la tiene se va calentando al igual que fijando según avanza la lidia. Sobre el excesivo valor que muchos aficionados dan a la blandura, o sea que sienta dolor ante el castigo el animal, diré que los toros más bravos que yo he visto se han dolido todos o han salido más o menos sueltos en alguna de las varas; eso si, acudían al caballo con galope, rectitud y cada vez mejor. Lo realmente importante es observar si el toro se crece, pongo por caso: la segunda vara mejor que la primera y la tercera que la 2º...; si después de un buen castigo las ganas de pelear aumentan, el toro es bravo. Para mi lo más importante a la hora de medir la bravura del toro esta en como entra en la suerte y si va mejorando, la salida y la reunión las valoro en un segundo termino. A este último pensamiento llego después de haber visto toros blandos: que han salido suelto de los caballos o incluso que se han dolido en algún par de banderillas (Juncal) y que luego han desarrollado una pelea constante y desbordante en la muleta. Esos toros que son blandos son bravos a todo menos al dolor, ese es el toro y no otro que engaña a los toreros que lo dejan crudo muchas veces y a todo el mundo que lo ve.

Con respecto al toro boyante o voluntarioso - un tipo de clase de toro, Joyerito - que cumple en varas, demuestra excesiva calidad junto con bondad, que no desborda y muy pocas veces se crece ; diré que le falta poder, componente básico de la bravura, y por tanto no es del todo bravo.

Por lo general, que no siempre, este toro demuestra su mayor ofensividad en el capote cuando lo reciben y en el inicio de faena; mientras que el toro realmente bravo en el capote sale suelto si se le torea en tablas, ¡ojo! suelto que no huyendo; usa la rectitud, no se entrega, tiene el viaje largo y ofrece pelea del tercio para afuera de donde ya no se va; en definitiva su mayor poder ofensivo lo tiene en el 2º tercio y al inicio de la faena de muleta, es entonces cuando el toro es más pronto, más rápido y hay que descarrilarle cargando la suerte o se te come.

Por desgracia el toro mayoritario no es ninguno de los tipos anteriores, sino que es un bovino con escaso poder cercano a sus parientes asturianos y gallegos. Este ejemplar fabricado en el laboratorio de la tienta después de la exigente prueba de la muleta de un torero ( 100 pases, ninguno bueno), muestra su mayor ofensividad en los primeros lances de capa levantando las manos y quedándose cada vez más corto. Estos toros llegan aplomados a la muleta no valen para la pelea y requieren de una faena corta rematada con un buen espadazo que termine con su agonía. Por norma general estos rumiantes al tener tan poquito poder son dados a lesionarse y sufrir de invalidez en las patas traseras cuando el torero les baja la mano, la "tauromaquia moderna" dice con respecto a todos ellos una sola cosa: Hay que cuidarlos.

Mención a parte merece el toro "milagro", este nombre pertenece a mi cosecha de calificativos y sirve para bautizar al toro que por su excepcional bravura parece estar loco: JAQUETÓN (comportamiento parecido tubo el 1º de Dolores Aguirre). Ese toro no tiene valor ni bravura, tiene como dicen los indios norteamericanos el rayo en su interior, es como el viento que sólo para cuando muere o desaparece. Es fabuloso este ejemplar, merecedor de indulto y de la Legión de Honor, es optimo para la pelea.

Antes de pasar a otros asuntos me apetece recordar que es la calle la gran defensora de la bravura en el toro y no las corrida. Para la calle se necesita un ganado fuerte, que se mueva, bravo de verdad ... Para las corridas, en cambio, se busca él que permite ser toreado, el colaborador, el cómodo En Aragón, Navarra, Castellón los mozos recortan a las vacas de la zona. Algunas de ellas nos recuerdan por su morfología y bravura a las antiguas vacas de raza navarra desaparecidas, al igual que las de raza castellana, porque los hijos que parían repletos de poder daban muchas cornadas, eran realmente peligrosos. Es impresionante ver a una vaca tomar el olivo a la caza del recortador que lo había tomado unos momentos antes.

(El único pero que tiene la calle para algunos entendidos es que no se comprueba la bravura ante el castigo y después de él).

Por otro lado es fundamental dar a entender a las nuevas masas de espectadores que llegan con la julimania y con la tomasitis que se deben concentrar durante la lidia en el toro, identificarse más con él... La corrida está sólo y exclusivamente en el TORO, si no se entiende su comportamiento mal amen se podrá concretar una relación de causalidad entre su psicología y las reglas de la tauromaquia. Nos corresponde a los aficionados desde nuestras pequeñas tribunas enseñar a ver el toro dado que la critica no lo hace. Nosotros sabemos sobradamente lo que el torero puede hacer en cada instante porque hemos aprendido la tauromaquia de los grandes maestros: Pepe-Hillo, Montes, Marcial, Ortega... Conocemos el qué se debe hacer también o mejor como cualquier torero y "sólo" nos falta para serlo el cómo y el valor.

Cada día más espectadores influenciados por la televisión o la radio acuden a los cosos sin fijarse lo suficiente en el toro. Muchos de nuestros críticos confunden el comportamiento del toro bravo y así lo trasmiten haciendo de paso apología del toro que gusta al torero: el boyante; últimamente una de nuestras grandes desgracias como aficionados es observar como casi la totalidad de periodistas coinciden con los toreros, y eso se nota en el publico. La critica taurina es muy mala, la peor. Para un torero el toro bueno es el que le permite fácilmente hacer faena de dos orejas, para mi el toro bueno es el que da guerra ofrece combate y te pide que lo descarriles si le quieres cortar las dos orejas. La fiesta es pelea y arte , para muchos tan sólo estética. Yo seguiré protestando cuando no vea toro, los del sobre a modo de anuncio me llamaran radical pero continuaré cabalgando hasta que me vaya aburrido.

En fin, el toro es y seguirá siendo, si los taurinillos le dejan, una ecuación a resolver, un cuadro abstracto a contemplar, un diagnostico que dar... La x e y de esta ecuación son el poder y el valor del toro, en una palabra: la bravura. Porque bravura es no querer morir, defender tu terreno toda la plaza, no volver la cara a la pelea... Pocos seres vivos son tan capaces de salvar tantas dificultades y seguir luchando, pocos permiten que los maten al encuentro. En nuestros días vemos poco toro y cuando vemos alguno suele tener tanta bravura como mansedumbre o poco mas o menos. Fue para mi una esperanza ver la corrida de Dolores Aguirre de este último San Isidro, muy brava en términos generales (con poder, nobleza y acometividad) a excepción del 4º que era invalido . Sigamos rezando por su majestad el TORO BRAVO que se esta muriendo para que el publico obre el milagro.

"Olegario el Ole"

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