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LA LIDIA

La Corrida de toros.

 

ORÍGENES: ¿De dónde venimos? Un poco de historia.

 

La lidia de los toros es una tradición que se ha mantenido en España desde los tiempos más remotos, sirva como ejemplo que ya en Las Siete Partidas, escritas por el Rey Sabio Castellano Alfonso X, contiene ya una legislación sobre los toros declarando infames a los que " lidian con bestias bravas por dinero". No obstante el correr los toros o lidiarlos existía, como hemos dicho desde tiempos muy anteriores. El conde de las Navas sostiene que nacieron casualmente en la prehistoria como una necesidad alimenticia ya como presas de caza o bien para expulsar a los toros de las tierras más fértiles para poderlas roturar. (Para aquellos que no recuerden el periodo de reinado de Alfonso X , allá va: 1252- 1284. ).

El toreo a pie o a caballo, ¿Cual es más antiguo?. No esta nada claro, pues si bien se dice que primero fue el lancear toros desde el caballo, no es menos cierto que si se observan los cuadros de algunas "corridas" celebradas en la Plaza Mayor de Madrid se puede comprobar como los caballeros alternan con los de a pie en cuanto a lidiar con los toros. Así se puede observar en un grabado francés de principios del siglo XVII, en el que los "toreros" de a pie usan telas, puñales y lanzas. O sea que mataban al igual que los de a caballo.

En el archivo municipal de Sevilla, Escribanía de Cabildos, sección tercera, tomo segundo siglo XVI hay un documento que dice así: "Muy ilustres Señores Diego de Padilla, Mayordomo, a V. E. Le hago saber que a causa de torear toros dentro del matadero y estar tan bajos los subideros de los tejados, han subido y suben tantos muchachos a ellos que han destruido más de 6000 tejas que están quebradas y corridas de los canales y otros tejados doblados". Esto probaría como en Sevilla allá por el 1500 había abundante afición a torear a pie.

En definitiva concretar la fecha o el siglo de nacimiento de las corridas es imposible, decir quien fue antes el de a pie o el de a caballo también lo es.

Lugar:

Siempre se ha dicho que el toreo a pie era más del norte peninsular , recordemos los llamados matatoros, y el rejoneo del Sur. Esto pudiera ser verdad pero hoy no existen pruebas consistentes que lo avalen. Lo cierto es que existen son pruebas de que tanto en el Norte como en el Sur español existió toreo a pie y a caballo. El primer torero que aparece en las biografías es Francisco Romero, abuelo del celebre Pedro Romero - el maestro de Paquiro y artífice de la escuela Rondeña - y Padre de Juan Romero. Andaluces los tres.

LA CORRIDA ACTUAL:

En 1770 bajo el reinado de Carlos III se incluye en las corridas la figura del presidente como autoridad antes eran los mismos alguacilillos o los corregidores quienes por cierto tenían facultades insospechadas hoy como sancionar a pena de latigazos. Fue un siglo antes XVII cuando el Consejo de Castilla promulga unas leyes mínimas para articular las corridas de toros.

En el siglo XIX se prohíbe tirar perros y gatos al ruedo. En 1847 en Málaga se redacta un reglamento entre otras cosas decía que el toro debía estar entre 5 y 8 años, y en la década de los cincuenta Madrid tiene su reglamento propio que después sería modificado para decir que el numero de reses a lidiar eran de 6.

Poco a poco , reglamento a reglamento llegamos a la corrida de nuestros días. Pero fuera de las leyes gubernamentales están las otras, las que pedía el toro. Se dice que Francisco Romero es quien establece el orden de las cuadrillas y de la lidia. Pepe Hillo (gran exponente de la escuela Sevillana) en su Tauromaquia (1796) deja escrito como ejecutar las suertes, pero seguro que muchas de las suertes ya existían en los tiempos del abuelo de Costillares , Juan Miguel Rodríguez a quien Felipe V en 1734 le concede una pensión vitalicia por su pericia en una corrida de toros. Y que decir de Paquiro que por cambiar cambia y establece el traje de luces, en fin hablar del desarrollo de las corridas de toros es difícil por la falta de datos continuados.

LA CORRIDA DE TOROS

El neófito interesado por la fiesta brava al igual que el aficionado veterano debe empezar por analizar el cartel de la corrida a presenciar. En el cartel se señalan los diestros comparecientes y los toros a lidiar. Generalmente los diestros suelen comparecer pero en aquellas circunstancias en las que por incomparecencia de alguno no fueran los anunciados se tendría que anunciar al público con un anuncio en las taquillas y todos aquellos no conformes con la sustitución podrían ejercer el derecho a devolución del importe de su entrada. En el caso de los toros es más normal que no se lidie la ganadería anunciada pero el derecho de devolución es (a partir de menos de cuatro toros de los anunciados a lidiar), en la actualidad cuando son sustituidos la mitad de los toros de la ganadería anunciada, normalmente 3, también se considera modificación del cartel.

Una vez analizados los carteles y elegidos los que se quieren presenciar se deben sacar las localidades lo antes posible para conseguir la mejor ubicación posible al mismo precio. Es de recordar que la plaza se divide en varios sectores ó tendidos que a su vez se dividen en otros grupos de asientos dependiendo de la altura de las localidades en dependencia de su cercanía con respecto al ruedo. Contra más abajo y más cerca de la zona de sombra más caras son las localidades. La diferencia de precio entre sol y sombra no solo se debe a la comodidad de una u otra posición respecto del sol sino también porque comúnmente las faenas se realizan más próximas a estas zonas.

Ya tenemos las localidades y nos dirigimos a la plaza, en los toros y en mor de la antigüedad e incomodidad de las plazas es importantísimo ir con tiempo pues la angostura de los accesos y la dificultad que suelen ofrecer los cosos hacen difícil la acomodación de los espectadores y como el reglamento prohibe la circulación durante la lidia es fácil de perderse la faena del primer toro si no se llega con la anticipación necesaria.

Hay diferentes espectáculos taurinos pero aquí vamos a analizar la corrida de toros fundamentalmente.

A la hora en punto según el reloj de la plaza (que por lo general suele ir con algún minuto de retraso), el presidente del festejo ordenara a los alguacilillos realizar el despeje simulado de la plaza, en las de 1ª y 2ª categoría sacando el pañuelo blanco y indicando que toquen clarines y timbales para que los alguacilillos hagan su presencia en el ruedo. En la antigüedad las corridas de toros se realizaban en las plazas públicas y los alguacilillos debían proceder al "despejo" para que la corrida pudiera comenzar. Existe actualmente una mala y fea costumbre que consiste en aplaudir la aparición de estos representantes de la autoridad cuando no son merecedores de ninguna aprobación ni alabanza. Tras el despeje simulado del ruedo, puesto que en la actualidad el público no tiene acceso al ruedo antes del comienzo de la lidia, pasa a realizarse el paseíllo de los actuantes. El paseíllo se realiza con los alguacilillos al frente seguidos de los matadores actuantes ordenados de manera que vistos de frente el de la derecha será el de mayor antigüedad, el de la izquierda el de antigüedad intermedia y el del centro el más neófito en la profesión. La antigüedad se obtiene por la fecha de alternativa de los diestros. Aquellos toreros que actúen por primera vez en la plaza en cuestión deben de realizar el paseíllo descubiertos en respeto al público que los va a ver por primera vez. En ocasiones diestros que realizan alguna corrida especial como su despedida o bien algún tipo de homenaje a la afición también realizan el paseíllo descubierto en respeto al público. Después de los matadores se sitúan en el paseíllo sus subalternos de a pie y detrás de estos los picadores correspondientes. Detrás de los picadores desfilaran los auxiliadores de los caballos, "monosabios". Y cierran este desfile inaugural de la corrida el personal de la plaza compuesto de areneros, mulillas y mulilleros.

En ocasiones excepcionales al acabar el paseíllo suena una ovación para alguno de los toreros comparecientes. Esta ovación se da para agradecer algún detalle del torero como una reaparición después de una cogida, una corrida de seis toros para un único actuante o cualquier motivo extraordinario que el público desee premiar.

Una vez acabados estos preliminares el presidente ordenará la salida del primer toro de la tarde mediante un pañuelo blanco. La salida del mismo será anunciada por un cartel que deberá indicar el número del toro, el nombre, la ganadería, la fecha de nacimiento y su peso, obligatorio, por reglamento en las plazas de 1ª y 2ª categoría, aunque también se debería anunciar en las de 3ª categoría. El peso a pesar de estar escrito en caracteres más grandes que el resto de datos es el menos importante de ellos, el peso de los toros solo le interesa a dos personajes en la plaza. Al jefe del tiro de mulillas, porque según sea de pesado el animal necesitará un tiro más fuerte o menos, y al carnicero para saber cuanta carne va a salir del astado. Al aficionado le interesa saber sobre todo;

La ganadería, cada ganadería procede de un tipo de encaste y cada encaste tiene una morfología especial para poder apreciar el trapío del toro hay que saber cual es su procedencia.

La fecha de nacimiento, no es lo mismo un utrero adelantado que un cinqueño.

El nombre, los toros se nombran a partir del nombre de sus madres y por tanto responden al nombre de su reata, cada reata utiliza un tipo de nombre y todos están relacionados entre sí. Con el nombre del toro se puede saber de su origen y si está relacionado con alguno lidiado de buena nota.

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