La Cabaña Brava 

Inicio

Foro

 

 

Noticias

Crónicas

Carteles
Asociación
Populares
Opinión
La Tauromaquia
El Aficionado
Prensa
Exposición
 
 
El Tauronauta
Informes
Publicaciones
Resúmenes
 

 

  Inicio >>     La Tauromaquia >>    La Lidia >>        Búsquedas
LA LIDIA

El Comienzo del festejo.

Tras anunciarse la salida del astado, con clarines y timbales, a la orden del presidente mostrando un pañuelo blanco. Una vez que su majestad el toro hace presencia en el ruedo ya no hay que perderlo de vista hasta que sea retirado del ruedo pues la fiesta, la lidia y el toreo están donde se encuentre el toro y no en el resto del coso.

Al salir el toro lo primero que se debe observar es el trapío del mismo. ¿Y que es trapío? El trapío es una sensación subjetiva de la morfología del toro. Mi definición es que es aquello tan difícil de describir y tan fácil de apreciar. De hecho cuando un toro sale con todo su trapío toda la plaza lo ve. De todos modos el trapío se debe ajustar a la categoría de la plaza donde sea lidiado. Un toro feo de hechuras, con la cuerna desparejada, muy bizco, gacho, gordo, flaco, etc. No se debería lidiar en cosos de primera categoría. Los toros componentes de una corrida deben ser lo más parejos posibles y las corridas igualadas para evitar que se vean toros de todos los tamaños la misma tarde. Ya tenemos el toro en la plaza y por lo tanto empezamos a ver sus reacciones. La primera de ellas es que trote bien, las cojeras de salida son frecuentes pero depende de cómo sea la misma puede ser causa de un calambre causado por la inactividad del chiquero. El calambre se suele distinguir de la cojera en que el toro arrastra la pierna o mano afectada. Los músculos acalambrados suelen ser los destensores y por tanto el toro no puede plegar la articulación y arrastra las extremidades. El toro puede salir con muchos pies y ganas de embestir, bien mantenerse abanto, o despistado, o salir enterándose, que es aquel que saliendo despaciosamente se dedica a mirar, barbear, escarbar, en definitiva está de prospección en el ruedo. Nada de lo aquí descrito puede indicar en momento alguno la condición del toro. Después hay que ver si el toro remata en tablas o no y donde lo hace. El toro debe responder a los estímulos que le realizan los lidiadores acudiendo a sus llamadas con prontitud. Cuando llega al burladero es buena señal que derrote contra las tablas del mismo y que este derrote se produzca en la parte más baja del mismo. Este derrote abajo denota un buen comportamiento del astado. Si el derrote del toro no llega a chocar con las tablas la mayoría de las veces demuestra la condición de afeitado del toro pues quiere significar que el animal a perdido la referencia de la distancia a la que debe atacar. Y solamente recordar que hemos dicho que el toro debe rematar en el burladero, nunca estrellarse, cada día se practica más lo que ha venido a llamarse "Suerte del burladero" que consiste en enseñarle el capote y llamar al toro mientras el que lo hace permanece protegido de las tablas. Esto aparte de que no sirve mas que para que en un derrote se rompa los pitones el toro es una fea costumbre antirreglamentaria que hay que perseguir.

De toros despistados o que huyeron de los capotes de salida deben mantenerse atentos los lidiadores pues en el primer arranque a la capa suelen frenarse al llegar a la jurisdicción de la misma y no suelen pasar sino con muchas dificultades, pero lo que de verdad da la medida del toro y su bravura o mansedumbre se verá en el tercio de varas no pudiéndose dar opinión al respecto hasta tan crucial desempeño.

Después de esto se debe parar al toro y enseñarle a embestir. La lidia parte de la base de que el toro nunca a embestido a un capote y por eso hay que enseñarle a tomar los vuelos de los capotes. Siempre se debe de torear al toro lo más abajo posible para que no eche la cabeza arriba y se vuelva molesto para la lidia. En épocas anteriores la función de parar al toro la realizaba el llamado peón de confianza pero con el devenir de los tiempos ahora casi todos los toros son parados por su matador. El parar al toro se realiza con el capote, y la suerte fundamental es "La verónica", El nombre del pase le viene de que aparenta que el torero enjuaga la carta del toro al paso de este. El pase se debe de realizar con el torero situado de frente al toro, dando el medio pecho y nunca en la pala. Se levanta la mano más próxima al toro y se adelanta la pierna de salida. Se adelanta el engaño y se recibe la acometida del toro cargando la suerte, es decir metiendo los riñones y adelantando el paso. Se da la salida del animal por abajo y ya se ha ganado terreno al toro. Al toro hay que ganarle siempre terreno si el que lo gana es él ya no se torea, se destorea y ya no será fácil de torear. Las verónicas se deben realizar cada vez por un pitón para descubrir las características de la embestida del toro por cada uno de los pitones. Los toros no embisten igual por los dos pitones, igual que hay personas zurdas y personas diestras los toros pueden ser más claros y codiciosos a embestir por un pitón o por el otro. Por tanto en la realización de estas suertes el recorrido a realizar por el toro, vendrá a producir una figura parecida a un ocho donde el torero siempre debería estar situado en el cruce de las líneas. La valoración de estos lances de capote vendrá dada por su ejecución limpia, que el toro no toque las telas. La disposición del matador, que no se arredre echando "la pata atrás". Y que saque el toro a los medios según vaya administrando los capotazos. Estos lances se terminan con un lance que deje al toro quieto, mediante un quiebro, la "media", la "revolera", la larga, etc. Un torero que termine los lances de saludo junto a las tablas no habrá domeñado las embestidas del toro y por tanto la disputa se habrá inclinado del lado del toro.

Todo aquello que se haga para burlar la embestida del toro a favor de un capote lo podemos incluir en la denominación general de suertes de capa pero hay que diferenciar entre ellas; así, correr a los toros serán todas las suertes que se realicen con el fin de permutar el terreno del cornúpeta, y capear a los toros serán suertes tales como la verónica, la navarra etc. Los capotazos se pueden considerar como la auténtica suerte de correr los toros, aunque con la capa se realicen otras suertes cuya finalidad es distinta. Lo que se pretende buscar cuando se pega un capotazo no es el lucimiento precisamente sino la eficacia de éste.

En ocasiones algunos diestros practican suertes como la "Portagayola", o la "Larga cambiada". Que si bien son muy arriesgadas y dan una muestra del valor y de la predisposición del torero hacia la faena no tienen trascendencia desde el punto de vista de la lidia, casi siempre, tras realizar este alarde de valor, tienen que perseguir, de salir corriendo, detrás del toro, para intentar pararlo y fijarlo.

 

Atrás Arriba Siguiente


Envía comentarios o sugerencias al respecto de esta página Web a:    webmaster@toroszgz.org

Para contactar con nuestra Asociación:

Por correo ordinario:  Asociación Cultural "La Cabaña Brava"

Apdo. de Correos 10208

50080  Zaragoza

Por e-mail:   toroszgz@toroszgz.org 

Las informaciones y artículos de opinión que aparecen en esta página pueden ser reproducidas por cualquier medio, siempre que se cite su procedencia y se comunique por e-mail a la Asociación editora, la cual no se responsabiliza del contenido de los artículos y noticias que van firmados.