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LA LIDIA

El Tercio de varas.

 

La suerte de varas es una asignatura pendiente de la Fiesta Nacional, es necesario resaltar su importancia y recuperarla por su gran trascendencia en la selección del toro y por ser de una gran belleza cuando se realiza bien.

En la actualidad se ha convertido en una suerte antipática y en un trámite, que hay que realizar lo más rápido posible, sin importar demasiado como se haga.

La suerte de varas persigue dos fines principalmente:

Restar poderío al toro y ahormar la cabeza y el cuello de cara a la faena de muleta, todo ello sin inutilizarle ni menoscabar el aparato locomotor.

Conocer y calibrar el grado de bravura y poder del toro.

Entendemos que es necesario conocer o mas bien hacer un recorrido aunque sea breve por los factores mas esenciales que intervienen en la suerte de varas y que son: el caballo, el peto, la puya y el picador.

 

EL CABALLO.-

 

    El Caballo es un elemento esencial en la suerte de varas.

En el siglo XIX se señalan sus características y se dice que deberá ser de buen manejo y sin resabios, de marca elevada, de buena boca, fuerte de ancas, viejo mejor que joven y que obedezca a la mano izquierda del picador, su número y características según los distintos reglamentos se describen en el cuadro siguiente.

 

REGLAMENTO

NUMERO DE CABALLOS

CARACTERISTICAS

1852 Madrid

40 MÍNIMO Y PERROS

7 CUARTAS ALZADA MÍNIMA Y FUERTES

1868 Madrid

40 MÍNIMO Y 12 PERROS

7 CUARTAS ALZADA MÍNIMA y FUERTES

1880 Madrid

LOS QUE SEAN NECESARIOS

1,56 ALZADA MÍNIMA Y RESISTENTE

1887 Barcelona

5 POR TORO Y LOS QUE HAGAN FALTA

MARCA ELEVADA, BUENA
BOCA FUERTE DE ANCAS,
VIEJO Y DOMA, COSTADO Y
PASO ATRAS

1930

4 CABALLOS POR TORO

PETOS, MÁS PESO

1962

8 CABALLOS

1,47 ALLZADA MÍNIMA,
450 KGS. PESO MÍNIMO

1992

6 EN PLAZAS 1ª.
4 EN PLAZAS 2ª Y 3ª.

DOMADOS, CON MOVILIDAD, NO RAZAS TRACCIONADORAS PESO: 500 - 650 kGS.

 

Es necesario destacar la existencia de tres épocas en relación con el caballo:

La primera corresponde con el siglo XVIII y parte del XIX en que los picadores son propietarios de los caballos, son domados por ellos mismos y es la época en la que menos caballos mueren en el ruedo a pesar de no existir el peto protector.

 

A este respecto podemos poner como ejemplo que en 1 .851, cinco de los picadores mas importantes de entonces, en 26 corridas de toros tuvieron 173 caballos muertos (7 por corrida) y 115 caballos heridos (4 por corrida).

La segunda época va desde el segundo tercio del siglo XIX hasta 1.930 que es implantado el peto. En ella los caballos son facilitados por las empresas y es la época en que mueren mas en las plazas debido sin duda a la falta de condiciones de los mismos por tratarse casi siempre de caballos de desecho y con los que el contacto de los picadores era en el momento de montarlos o poco antes.

La tercera época es la que comienza con la implantación del peto y continúa en la actualidad.

En la actualidad hay que resaltar que el Reglamento vigente exige que los caballos no sean de razas traccionadoras sin embargo no precisa el grado de cruzamiento, aceptado de estas razas por lo que se pica en muchos sitios con caballos muy cruzados en percherón y bretón.

Nuestra opinión es que debería picarse con el caballo español, DEBIDAMENTE DOMADO, pues tiene condiciones excelentes para realizar la suerte de varas con toda garantía, y también el peso adecuado.

 

 

EL. PETO.-

   El peto se implanta en el año 1.930, ya en el año 1.925 La Sociedad Protectora de animales hizo una campaña de protesta por lo desagradable y cruenta que era la suerte de varas. La Administración se hizo eco de la campaña y, esto, unido a dificultades para adquirir caballos, hay que tener presente que ya había hecho acto de presencia el automóvil, determinaron la designación de una comisión que se ocupase del tema y buscase las soluciones mas adecuadas, así en el año 1 .926 se constituyó la comisión presidida por el Director General de Seguridad y que lo primero que acordó fue que los picadores saliesen al ruedo cuando el toro fuese ya parado. Hay que tener presente que los picadores estaban en el ruedo cuando salía el toro. También se pensó en aumentar el tamaño de la puya lo que posteriormente se desechó y finalmente se planteó proteger adecuadamente al caballo. Para ello se abrió un concurso y se hicieron pruebas con distintos tipos de petos hechos con distintos materiales: chapa metálicas, capas de cuero, de goma, de lona y guata. Se probaron en novilladas siendo de cuero flexible los primeros que se usaron, material que posteriormente se desechó.

Finalmente se legalizaron por una disposición de 27-2-28 pero su uso no se comenzó hasta el verano de 1 .930. Apareció como obligatorio su uso en el reglamento que entro en vigor en la temporada 1 .931.

El primer peto que se usó cubría el vientre, el miembro anterior y el pecho del caballo. Se componía de dos partes una que cubría el vientre, la extremidad anterior hasta el codo y el pecho del caballo; y un faldón que iba desde la articulación del codo hasta la misma articulación del otro lado y que llegaba hasta la articulación carpiana. El miembro posterior iba al descubierto. Posteriormente se cubrió dicho miembro con otro faldón que iba desde la articulación fómoro-tibiorotuliana de cada lado y que llegaba hasta el tarso. Siguió evolucionando con un solo faldón que cubría los pechos, el costado y el tercio posterior, llegando primero hasta el carpo y tarso y aumentando poco a poco hasta casi tapar los cascos del caballo. También se incorporaron los manguitos que se situaban debajo del faldón y que protegían las extremidades anteriores y posteriores.

El material que en un principio era de lona más flexible se fue volviendo cada vez más rígido hasta constituir el faldón lateral un auténtico muro que impide al toro romanear y que hace que se estrelle contra el mismo sin ninguna posibilidad de mover aquella mole, pues a medida que el peto cubría más parte de cuerpo del caballo, éste iba siendo cada vez mas pesado.

Esta es la situación actual que debe ser modificada bien adoptando materiales mas ligeros, que protejan al caballo, pero que permitan al toro romanear y poder desarrollar su pujanza.

 

LA PUYA:

    La puya aparece como la evolución de la lanza y su origen está en la garrocha, utilizada en las faenas camperas.

Antiguamente (Tauromaquia de Pepe-Hillo) se la describe como una pirámide triangular, afiladas sus aristas, de uno a dos dedos de longitud (unos 3-3,5 cm.) y un dedo de grueso, provista de un tope constituido por un encordelado mas o menos grueso denominado, de limoncillo.

La puya ha sido siempre objeto de polémica y máxima discusión.

Toda la discusión se venía planteando sobre el encordelado ya que al ser mas grueso era mas fácil fallar en el momento de la reunión toda vez que para sujetar al toro había que cogerlo de arriba a abajo y muy vertical por lo tanto muy próximo al caballo, con mayor riesgo, ya que si se intentaba coger a mayor distancia y por lo tanto mas sesgado era frecuente que el encordelado resbalara en el morrillo del toro con el fallo y las consecuencias consiguientes.

Por otra parte un encordelado más fino era m~s seguro pero permitía la penetración de la vara en el cuerpo del toro.

Así pues, entre discusiones y polémicas entre el encordelado en forma esférica o de naranja y en forma de limón fue transcurriendo el tiempo hasta llegar a 1 .917 en cuyo año se aprobó un Reglamento que estableció la arandela de 6 cm. de diámetro y fijando unas medidas para la puya de 29 mm. de lado la pirámide triangular, 20 mm. de base con un cilindro de 24 mm. de diámetro con un encordelado de 6 cm. y al final del mismo, la arandela.

Esta puya se ha venido utilizando hasta el año 1 .962 en que fue modificada ya que la arandela se introducía con cierta frecuencia en el cuerpo del toro.

La puya del reglamento de 1962 cambia la arandela por una cruceta, y determina una para toros y otra para novillos. Mantiene igual la pirámide triangular y el cilindro sobre el que va el encordelado se convierte en un tronco le cono con una base superior de 24 mm. de diámetro y una inferior de 36 mm. la longitud de dicho tronco encordelado es de 7,5 cm. lo que unido a los 2,5 cm. de la pirámide da una longitud total de 10 cm. al final de los que se establecen los topes cilíndricos de 8 mm. de grueso por 5,2 cm. de longitud. La puya para el novillo tenía 3 mm. menos en la pirámide triangular.

La puya actual, reglamento de 1 .992, tiene los topes prácticamente igual que la anterior, mantiene los 29 mm. de lado en la pirámide triangular mientras que la base es de 19 mm. El tronco de cono tiene en la base superior 24 mm. y 30 en la inferior, el encordelado es de 6 cm. lo que determina una longitud total de 8,5 cm. (1,5 cm. menos) y se usa la misma para novillos y para toros.

La puya irá montada sobre una vara de haya o fresno de una longitud entre 2,55 y 2,7 m.

 

EL PICADOR. -

    Las antiguas tauromaquias afirman que son cuatro las cualidades que debían le tener los picadores:

VALOR, FÍSICO ROBUSTO, CONSUMADO JINETE Y PERFECTO CONOCIMIENTO DEL ARTE.

Durante los siglos XVIII y gran parte del XIX, eran independientes y se anunciaban en los carteles por delante de los matadores. Eran, en una palabra los protagonistas de la fiesta. Era la época en la que ellos se encargaban de preparar sus propios caballos. De aquella época les queda en la actualidad el privilegio, por llamarlo de alguna forma, de poder usar el oro en los bordados de su chaquetilla

En aquella época su colocación en la plaza era a la derecha del chiquero, 5 m. de distancia y el otro a 7 m. del primero, señalándose estos lugares con una marca. Estaban en el ruedo a la salida del toro. El primer puyazo le correspondía al picador mas moderno. Posteriormente era el reserva el encargado de dar primer puyazo permaneciendo el mas moderno con él en el ruedo y estando preparado el otro en la puerta de caballos para salir cuando el primero fuese herido.

En el año 1 .927 dejaron de estar en el ruedo , situándose en la puerta c caballos y saliendo cuando lo indicase el Presidente. Esto fue reflejado en Reglamento de 1 .930.

El número de puyazos a administrar a cada toro ha ido cambiando con tiempo y por curiosidad lo reseñamos.

1880 Ninguna vara, perros y banderillas de fuego.

Menos de tres varas, banderillas de fuego.

1917 Menos de 4 varas, banderillas de fuego.

1923 A criterio del Presidente.

1930 Cuatro puyazos, mínimo.

1962 Tres puyazos.

1992 Dos puyazos, en plazas de primera.

 

FORMA DE HACER LA SUERTE.-

Las antiguas tauromaquias describen perfectamente como ha de realizarse la suerte. (Tauromaquia de Pepe—Hillo 1 .804).

"EL PICADOR HA DE SITUARSE EN LA RECTITUD DEL TERRENO QUE OCUPE EL TORO Y LUEGO QUE ESTE PARTE Y LLEGA A JURISDICCIÓN, SE PONE LA GARROCHA EN EL CERVIGUILLO Y SE ABRE AL MISMO TIEMPO EL CABALLO POR LA IZQUIERDA Y, CARGANDO SOBRE EL TORO, LO DESPIDE POR LA CARA DE DICHO CABALLO O EN LINEA PARALELA CON ÉL"

 

FISIOPATOLOGIA DE LA SUERTE DE VARAS.

 

    Conviene recordar, aunque sea de manera muy somera, la región anatómica sobre la que se pica.

Está formada en primer lugar por el músculo TRAPECIO. Se trata de un músculo triangular, plano, que va desde el atlas (primera vértebra cervical) hasta la decimosegunda vértebra dorsal y el vértice inferior se inserta en la tuberosidad espinosa de la escápula. A pesar de no existir solución de continuidad, se consideran dos porciones:

Porción cervical que va desde el atlas hasta la segunda vértebra dorsal con inserción inferior en la tuberosidad espinosa de la escápula.

Porción torácica que va desde la segunda a decimosegunda vértebras dorsales y por la parte inferior se inserta en la tuberosidad espinosa de la escápula.

Los músculos de cada lado se encuentran unidos entre sí por un rafe fibroso medio.

El riego sanguíneo procede de las arterias: vertebral, cervical profunda, escapular dorsal e intercostal dorsal.

Está inervado por el nervio accesorio.

Una vez separado este músculo nos encontramos con el LIGAMENTO DE LA NUCA que, dada su gran importancia, es preciso conocer.

Este ligamento, es el sostenedor de la cabeza, tiene una parte funicular que se inserta en el occipital,(donde comienza) y en las apófisis espinosas de las vértebras dorsales y lumbares. Su forma es redonda en un principio, hasta la altura del axis, haciéndose mas ancha y plana e insertándose a cada lado de las apófisis espinosas de las vértebras dorsales y lumbares. Esta porción funicular es muy potente. La parte laminar tiene dos tramos, uno craneal, que es doble y va desde la parte funicular hasta las apófisis espinosas de la 2ª, 3ª y 4ª vértebras cervicales. El tramo caudal es simple y va desde la parte funicular hasta las apófisis espinosas de la 5ª, 6ª, 7ª vértebras cervicales y apófisis espinosa de la primera vértebra dorsal.

Otro músculo, de suma importancia, que es necesario estudiar es el ROMBOIDEO O ROMBOIDES que nace del ligamento de la nuca a partir del axis (segunda vértebra cervical) hasta la apófisis espinosa de la quinta vértebra dorsal. Es un músculo largo, muy grueso y muy potente, que se encuentra, por la parte externa del mismo, unido muy fuertemente a la parte interna del cartílago de prolongación de la escápula, extendiéndose craneal y dorsalmente bajo la porción cervical del trapecio.

Presenta un engrosamiento muy acusado sobre la parte media del cuello denominado morrillo o cerviguillo. Este engrosamiento es un carácter sexual secundario, ya que solo tienen los machos sin castrar, y hace su aparición a los 2- 3 años de edad. Esta zona está compuesta por un tejido muscular muy retráctil.

Este músculo sostiene el miembro anterior cuando está en movimiento y cuando actúan los dos romboides a la vez, elevan el cuello y la cabeza, lo que requiere una gran potencia.

El riego sanguíneo procede de las ramas de la arteria cervical profunda y dorsal escapular.

La inervación es por los nervios cervicales y torácicos.

Otros músculos a considerar son: el LATISIMUS DORSI, SEMIESPINOSO )EL TORAX Y DE LA NUCA y EL DORSAL LARGO, estos dos últimos son extensores del dorso.

El sitio ideal del puyazo para cumplir fielmente la finalidad de la suerte de raras que señalábamos al principio, sin menoscabar el aparato locomotor, es la parte media del músculo trapecio inmediatamente delante de la apófisis espinosa le la primera vértebra dorsal, de esta manera podemos perforar el trapecio y lesionar la porción funicular del ligamento de la nuca lo que va a contribuir a lograr que el toro baje la cabeza.

También picando en la parte trasera del morrillo, una vez perforado el músculo trapecio, se puede lesionar el músculo ROMBOIDEO lo que va a facilitar que el toro humille.

Hay que tener presente que la puya tiene una gran facilidad para penetrar que no solo se introduzca la puya hasta el tope (8,5 cm.) sino mucho más, por ello cuando el puyazo es trasero y la distancia de los cuerpos vertebrales a la piel es menor, pueden alcanzarse los mismos con la producción de fuertes hemorragias que muchas veces no se exteriorizan sino que pueden incluso afectar al canal medular con compresión de la médula y producción de paresias.

También, si se pica trasero y lateral, la distancia hasta la cavidad torácica es menor y se puede alcanzar la misma lesionando el pulmón con acción perjudicial inmediata sobre el toro.

Cuando se pica en el hoyo de las agujas suele producirse una mayor hemorragia por afectar la puya a las arterias del TRONCO COSTOCERVICAL que tienen un grueso calibre.

La hemorragia, por muy abundante que parezca, no suele afectar a la resistencia del toro ya que la volemia de un toro de 500 kilos de peso vivo es de unos 37,5 litros (75 c.c. por cada kilo de peso) y la sangre perdida en la suerte de varas no suele ser mayor de 3 litros lo que supone menos del diez por ciento de la volemia.

La unión de los miembros anteriores al tronco es una SINARCOSIS O SIN DESMOSIS ya que está formada por músculos de gran potencia. Los principales son los músculos serratos, serrato cervical y serrato torácico que unen el cuello y tronco con la escápula en cuya cara interna y en la parte superior se insertan.

También el músculo romboideo, ya descrito, juega un importante papel en la unión de las extremidades anteriores con el tronco.

El peso del tronco determina que en la parte superior de los miembros anteriores y entre la prolongación del cartílago de la escápula de uno y otro lado quede una depresión que es conocida como "hoyo de las agujas", y que, como antes señalábamos, el picar en ese punto suele producir una mayor hemorragia, que es más intensa a partir de la tercera vértebra dorsal.

Finalmente hemos de señalar que cuando el puyazo se realiza caído, y afecta a músculos inervados por nervios procedentes del plexo braquial que es el responsable de la inervación de todo el miembro anterior. El toro a la salida del puyazo "pierde las manos" y claudica momentáneamente, lo que ha sido muchas veces motivo de su devolución al corral y que puede ser debido a una inhibición nerviosa refleja del plexo braquial de cada lado producida desde el plexo de la extremidad afectada al plexo de la otra extremidad, a través de la médula.

Decíamos al principio que la suerte de varas es una asignatura pendiente de la fiesta. Su importancia se ha venido perdiendo, llegando al Reglamento actual que reduce el número de entradas al caballo a dos, en las plazas de primera, y que como estamos viendo, en el resto de las plazas se cambia el tercio con una sola vara.

Habría que recuperar la suerte en toda su importancia y belleza y para ello proponemos que sea tres, como mínimo, las entradas al caballo. Somos conscientes que no se pueden ordenar tres puyazos por decreto, pero sí se puede propiciar la situación para que el castigo al toro haya que administrarlo en tres puyazos. Para ello el encuentro toro-caballo—picador tiene que ser necesariamente breve y para que sea breve es necesario introducir los siguientes cambios:

El caballo tiene que ser más ligero, el ideal sería el caballo español bien domado. Esto es fácil de conseguir en la actualidad. Hay un buen número de caballos y se doman mas caballos que nunca, por tanto ese problema no existe.

El peto tiene que ser mas ligero, hay que eliminar el faldón actual que se comporta como un muro muy resistente donde se estrella el toro, y sustituirlo por uno menos largo, mas flexible y abierto en los lados, en una palabra, hay que utilizar un peto que permita al toro romanear y al caballo moverse.

También se podría reducir algo el tamaño de la puya.

Con todo esto el encuentro toro-caballo-picador tendría que ser breve por el mayor riesgo al ofrecer menor resistencia por tener menor peso, si bien la mayor movilidad del caballo es un importante factor a considerar.

El picador trataría de frenar al toro, con la vara, antes de llegar al caballo lo que equivaldría a realizar la suerte mejor que hoy, que la mayoría de las veces se deja que el toro llegue al peto y como no hay riesgo de caída por el peso del caballo, se pone la vara sin problema alguno.

También se recuperaría la posibilidad de ver un tercio de quites con intervención de los tres espadas con el mismo toro, que es el toreo verdaderamente competitivo ya que al actuar sobre el mismo toro se aprecian mejor as cualidades y limitaciones de cada torero.

Y, FINALMENTE LO MAS IMPORTANTE, CUANDO EL GANADERO TUVIERA LA CERTEZA DE QUE A SU TORO SE LE IBA A PONER TRES VECES EN SUERTE PARA PICARLE, SELECCIONARÍA MEJOR Y COMO CONSECUENCIA DE ELLO MEJORARIA LA RAZA BOVINA DE LIDIA QUE ES EL FIN QUE VERDADERAMENTE PRETENDEMOS Y DESEARIMAMOS CONSEGUIR.

LO QUE DICE EL REGLAMENTO:
  • El Presidente ordenará la salida al ruedo de los picadores una vez que la res haya sido toreada con el capote por el espada del turno.
     
  • Para correr la res y pararla no podrá haber en el ruedo más de tres banderilleros, que procurarán hacerlo tan pronto salga aquélla al ruedo, evitando carreras inútiles.
     
  • Queda prohibido recortar a la res, empaparla en el capote provocando el choque contra la barrera o hacerla derrotar en los burladeros.
     
  • Los picadores actuarán alternando. Al que le corresponda intervenir, se situará donde determine el matador de turno y, preferentemente, en la parte más alejada posible a los chiqueros, situándose el otro picador en la parte del ruedo opuesto al primero.
     
    • Cuando el picador se prepare para ejecutar la suerte la realizará obligando a la res por derecho, sin rebasar el círculo más próximo a la barrera.
    • El picador cuidará de que el caballo lleve tapado sólo su ojo derecho y de que no se adelante ningún lidiador más allá del estribo izquierdo.
       
  • La res deberá ser puesta en suerte sin rebasar el círculo más alejado de la barrera y, en ningún momento, los lidiadores y mozos de caballos podrán colocarse al lado derecho del caballo.
     
    • Cuando la res acuda al caballo, el picador efectuará la suerte por la derecha, quedando prohibido barrenar, tapar la salida de la res, girar alrededor de la misma, insistir o mantener el castigo incorrectamente aplicado. Si el astado deshace la reunión, queda prohibido terminantemente consumar otro puyazo inmediatamente. Los lidiadores deberán de modo inmediato sacar la res al terreno para, en su caso, situarla nuevamente en suerte mientras el picador deberá echar atrás el caballo antes de volver a situarse.
       
    • De igual modo actuarán los lidiadores cuando la ejecución de la suerte sea incorrecta o se prolongue en exceso. Los picadores podrán defenderse en todo momento.
       
  • Si la res no acudiera al caballo después de haber sido fijada por tercera vez en el círculo para ella señalado, se le pondrán en suerte sin tener éste en cuenta.
     
    • Las reses recibirán el castigo en cada caso apropiado, de acuerdo con las circunstancias. El espada de turno podrá solicitar, si lo estima oportuno, el cambio de tercio, después, al menos, del primer puyazo, a excepción de las plazas de primera categoría en las que serán como mínimo dos, y el Presidente resolverá lo que proceda a la vista del castigo recibido por la res. En otro caso, el Presidente ordenará el cambio de tercio cuando considere que la res ha sido suficientemente castigada.
       
    • Se considerará a los monosabios como auxiliares del picador, y a estos efectos podrán ir provistos de una vara para el desarrollo de su labor.
       
  • Al lado del picador que esté en el ruedo, no participante en la suerte de varas, estará un subalterno de la misma cuadrilla para realizar los quites que fuesen necesarios con el fin de evitar que la res en su huida realice el encuentro con este caballo.
     
  • Durante la ejecución de la suerte de varas, todos los espadas participantes se situarán a la izquierda del picador. El espada a quien corresponda la lidia dirigirá la ejecución de la suerte e intervendrá él mismo, siempre que lo estimare conveniente. No obstante lo anterior, después de cada puyazo, el resto de los espadas por orden de antigüedad, realizarán los quites. Si alguno de los espadas declinase su participación correrá el turno.
     
  • Cuando por cualquier accidente no puedan seguir actuando uno o ambos picadores de la cuadrilla de turno, serán sustituidos por los de las restantes cuadrillas, siguiendo el orden de menor antigüedad.
     
  • Cuando debido a su mansedumbre una res no pueda ser picada en la forma prevista en los artículos anteriores, el Presidente podrá disponer el cambio de tercio y la aplicación a la res de banderillas negras o de castigo.

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