La Cabaña Brava 

Inicio

Foro

 

 

Noticias

Crónicas

Carteles
Asociación
Populares
Opinión
La Tauromaquia
El Aficionado
Prensa
Exposición
 
 
El Tauronauta
Informes
Publicaciones
Resúmenes
 

 

  Inicio >>     La tauromaquia >>     El Toro >>     Encastes >>       Búsquedas

TITULAR

 

El encaste de Murube

ORÍGENES

La Viuda de Murube, Dolores Monge, y sus hijos Joaquín y Faustino crearon el corazón de la actual ganadería de lidia en base a las 200 vacas compradas a Arias de Saavedra y sólo emplearon como reproductores algunos sementales de la parte procedente de Manuel Suárez, según refieren distintos tratadistas.

En poder de la familia Murube los toros adquirieron un gran prestigio y contaron entre los favoritos de las principales figuras del toreo de aquel tiempo, sobre todo de "Joselito el Gallo", que asesoró directamente a los ganaderos y colaboró en la dirección de la ganadería hasta su muerte en la plaza de Talavera de la Reina en 1920.

Años más tarde la ganadería acabó vendiéndose en dos partes. La correspondiente a la viuda de Murube fue adquirida por Eduardo Ibarra, que incrementó su prestigio durante los veinte años que fue su propietario, vendiéndola al final en dos lotes, uno que fue adquirido por Femando Parladé y el otro que pasó a manos de Manuel Fernández Peña, quien de forma casi inmediata se lo traspasó al Conde de Santa Coloma.

La segunda porción de la ganadería de Murube, que pertenecía a Joaquín Murube quedó en poder de la familia Urquijo, pasando a lidiarse a nombre de Carmen de Federico y posteriormente de su hijo Antonio Urquijo, etapa esta última en la que alcanzó su máximo esplendor y sirvió como base a la creación de otras muchas vacadas.

La ganadería pasó después a manos de Carlos Urquijo, hermano del anterior propietario y bajo cuya dirección se fue hundiendo y deshaciendo paulatinamente hasta su venta a Antonio Ordóñez y poco después a un descendiente de la familia Murube, José, que es su actual propietario.

Este encaste se conoce igualmente con el nombre de Murube-Urquijo y está presente en un buen número de ganaderías actuales, aunque ya no ocupa el papel preponderante que tuvo en la cabaña brava durante las décadas de los años cincuenta y sesenta.

EL PROTOTIPO DEL ENCASTE MURUBE

Los toros de Murube cuentan entre los prototipos más grandes de la raza de lidia, aún sin llegar a ser longilíneos. De igual manera soportan pesos elevados basando con cierta facilidad los seiscientos kilos. Esto se debe fundamentalmente a que tienen gran volumen corporal.

Aunque existen algunas diferencias morfológicas entre los distintos ejemplares, en función de su origen "saavedreño" o "lesaqueño", los vacunos derivados Murube presentan habitualmente la cabeza voluminosa, suelen ser carifoscos y de ojos grandes, presentando un característico perfil cefálico subconvexo, aunque también pueden darse animales que lo tienen recto. Los primeros tienen la cara alargada, más bien estrecha y caída, mientras que estos últimos son más anchos de sienes y tienen el hocico chato y de mayor amplitud.

Predominan las encornaduras brochas o en corona, siendo relativamente frecuentes las desituaciones ligeras de los pitones (algo bizcos). Por lo general los cuernos son de desarrollo medio y tienen la peculiaridad de no desviarse perceptiblemente ni hacia arriba, ni hacia abajo, de modo que el pitón finaliza a la misma altura de la mazorca del asta (cornillanos o astillanos). La coloración característica de las astas en los ejemplares procedentes de Murube es la negra (astinegros), dándose también la blanca, con la punta del pitón negra (astiblancos).

En el encaste de Murube coexisten los toros largos de cuello con otros que lo tienen apreciablemente más corto y que son más "montados" de hechuras. En unos y otros el morrillo aparece bien desarrollado y prominente. De igual manera pueden calificarse como badanudos, habida cuenta del grado de desarrollo que alcanza su papada.

Son ejemplares de mucho hueso, anchos y profundos de pecho, disponiendo de mayor capacidad torácica que la media de los ejemplares de la raza, lo cual supone una ventaja añadida de cara a soportar la dureza de la lidia. La línea dorso-lumbar suele presentarse ligeramente ensillada. La grupa aparece desarrollada y considerablemente voluminosa y la línea ventral suele ser un poco prominente.

Las extremidades son más bien largas y fuertes, acordes con el conjunto de su morfología y la cola es ancha, de considerable longitud y con borlón muy abundante.

Los vacunos de esta procedencia son casi siempre de pinta negra, predominando el negro zaino y el negro mulato. Excepcionalmente pueden darse algunos Castaños y tostados, y con menor frecuencia aún colorados. Además estas pintas Suelen ser muy uniformes, de modo que los accidentales que las acompañan son bastante escasos, limitándose fundamentalmente a la presencia del bragado, meano, listón y, más raramente, chorreado y bocidorado.

LAS VACAS DE MURUBE

Las vacas de Murube se corresponden con el aspecto recio que lucen los machos. Alcanzan igualmente un volumen corporal considerable, que les sitúa entre los prototipos más grandes de la raza de lidia. Son largas y de esqueleto fuerte. La convexidad del perfil cefálico resulta menos apreciable que en el caso de los toros, luciendo igualmente cabezas alargadas, con ojos grandes y vivaces, y predominio de las encornaduras en corona que por lo común no alcanzan mucha longitud.

El cuello es fuerte en relación con lo que suele ser habitual en las hembras de la mayoría de los encastes, y la papada aparece bastante desarrollada. El tórax es amplío y la línea dorso-lumbar recta o ligeramente ensillada. El vientre aparece un poco abultado y las ubres suelen ser más grandes de lo común en la raza de lidia. Las extremidades son más bien largas y fuertes y la cola amplía y con mucho borlón.

EL COMPORTAMIENTO DEL ENCASTE DE MURUBE

El encaste de Murube constituye una de las bases fundamentales de la cabaña brava actual, tanto por sus propias virtudes como por la cantidad de encastes generados a partir de él.

De hecho la ganadería de Murube fue la primera en esbozar en las plazas las características del toro de lidia moderno en lo que a bravura se refiere. Así el prototipo clásico de este encaste ha sido siempre el de un animal bravo y entregado en la pelea durante el tercio de varas, acudiendo desde lejos a los cites del picador y recargando en la suerte.

A partir de este punto, la nobleza ha presidido siempre sus reacciones y su forma de embestir, acompañada de un galope constante, que ha constituido su característica diferencial en lo positivo, y una gran duración y profundidad de la embestida en la muleta.

Estas características convirtieron a los toros de Murube en los favoritos de los toreros más destacados desde la época de "Joselito" y hasta finales de la década de los sesenta. Primero en poder de la familia Murube y luego de Antonio Urquijo se consolidaron como una ganadería fundamental, vivero para la creación de otras muchas en España, Portugal y en varios países americanos.

Más tarde, ya en poder de Carlos Urquijo, la vacada matriz del encaste degeneró a pasos agigantados y acabó desmembrándose. A pesar de ello, durante toda su existencia siguió produciendo grandes ejemplares para fundar buenas ganaderías, destacando sobre todas ellas la de Félix Cameno, ya desaparecida.

En la actualidad las divisas derivadas de Murube no viven su mejor época, atacadas en su mayoría por uno de los principales males que afectan a la cabaña brava actual, el de la escasez de fuerzas, que llega a ser alarmante en algunos casos. Además, los toreros han decantado sus preferencias hacia otros encastes y el de Murube cuenta ahora sólo con las preferencias de los rejoneadores a quienes beneficia el temple y el galope constante de los ejemplares de esta línea.

De esta forma los hierros derivados de Murube han desparecido mayoritariamente de las grandes ferias, excepto cuando se trata de toreo a caballo, y la única excepción a esta regla la constituyen los toros de las dos ganaderías regentadas por Pedro Gutiérrez Moya, "El Niño de la Capea" y que se lidian a nombre de su esposa, Carmen Lorenzo y de los hijos de ambos, los hermanos Gutiérrez Lorenzo.

Este ganadero ha conseguido que vuelvan a salir a flote las mejores características de los antiguos toros de Murube, especialmente aquilatadas en lo que se refiere a su comportamiento frente a los engaños, donde les ha dotado de una suavidad extrema, un temple y una fijeza que propician el toreo de calidad y dan seguridad a los toreros porque no suelen resultarles agresivos, ni complicados.

En definitiva, Pedro Moya, ha sido plenamente consciente del cambio que se ha producido en la Fiesta de los toros durante las últimas décadas y ha sacrificado la brillante bravura y espectacularidad que lucían los antiguos toros de Urquijo en el tercio de varas para poder adaptarse en las mejores condiciones al producto que hoy exigen las figuras del toreo.

Al margen de esta ganadería hay otras que siguen produciendo toros magníficos, aunque siempre lastradas por el problema de la falta de fuerza y por la escasez de oportunidades que se les dan en las plazas más importantes. El problema de la flojedad resulta desesperante en muchas ocasiones, ya que permite vislumbrar muchas características cualitativas de nobleza, temple y calidad, que se deslucen por completo ante el derrumbamiento de los ejemplares.

Con todo, las vacadas oriundas de Murube tienen cualidades sobradas para poder subsistir y tampoco están especialmente amenazadas de extinción como ocurre con otros encastes, que tienen mayor temperamento y agresividad. En el caso de este encaste los ejemplares que no dan buen juego pueden mansear, pecar de sosería, ser mirones o resultar deslucidos, pero casi siempre el nivel de nobleza que impera en las ganaderías de este origen es capaz de atenuar sus reacciones adversas de forma que no suelen poner a los diestros en aprietos.

 

Del libro "Prototipos raciales del toro de lidia"  del Ministerio de Agricultura.

 

Enlaces relacionados:

-Ganaderías de Murube >>

 

Atrás Arriba Siguiente


Envía comentarios o sugerencias al respecto de esta página Web a:    webmaster@toroszgz.org

Para contactar con nuestra Asociación:

Por correo ordinario:  Asociación Cultural "La Cabaña Brava"

Apdo. de Correos 10208

50080  Zaragoza

Por e-mail:   toroszgz@toroszgz.org 

Las informaciones y artículos de opinión que aparecen en esta página pueden ser reproducidas por cualquier medio, siempre que se cite su procedencia y se comunique por e-mail a la Asociación editora, la cual no se responsabiliza del contenido de los artículos y noticias que van firmados.