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El encaste de Núñez

ORÍGENES

Carlos Núñez, creador del encaste que lleva su nombre, adquirió en 1938 la ganadería que había creado treinta años antes Manuel Rincón, con vacas y sementales de Fernando Parladé.

Tras pasar durante un breve periodo de tiempo por las manos de Antonio Urquijo e Indalecio García Mateo, la ganadería fue adquirida por Carlos Núñez, que la aumentó con reses de Mora Figueroa, también de origen Ibarra-Parladé y tres años después con otras del Marqués de Villamarta, que aunaban en su sangre la mayoría de las ramas derivadas de la Casta de Vistahermosa y alguna reminiscencia de sangre vazqueña.

Desde el principio, Carlos Núñez, identificó como base de su ganadería la procedencia de Rincón, utilizando la parte de Villamarta como vientres para la producción. Dicho de un modo más gráfico, la línea de Rincón fue siempre el vino en la ganadería de Núñez y la de Villamarta, el agua para experimentar mezclas y proporciones.

Con un criterio selectivo privilegiado, Carlos Núñez, intentó y consiguió crear uno de los prototipos modernos de la raza de lidia, que mejor han soportado el paso de los años. Quizá no tuviera una visión tan osada como la de Juan Pedro Domecq y Díez y, por tanto, no se atreviera a modificar tan radicalmente el prototipo característico del toro oriundo de Parladé para adecuar su morfología al desarrollo de la lidia, pero sí que lo hizo en suficiente medida como para crear uno de los encastes más importantes de la cabaña brava actual.

En definitiva, Carlos Núñez, respetó el prototipo morfológico característico de Parladé, pero tendiendo siempre a hacerlo más fino de líneas y a reducirlo de tamaño, pensando que los ejemplares de menor talla y más cerca de tierra propiciaban en mayor medida un buen comportamiento durante la lidia.

A la consecución de este objetivo contribuyó en gran medida el toro "Amistoso", hijo de una de las vacas adquiridas por Núñez a Mora Figueroa y que puso los cimientos de lo que luego ha llegado a ser esta ganadería.

Así el toro de Núñez ha sido siempre en su concepción un tipo de ejemplar para propiciar el triunfo del torero, pero no de todos, solamente de aquellos dotados de una técnica y una calidad artística que permitieran superar sus complicaciones, emanadas del buen grado de casta de que tradicionalmente han dispuesto.

Los ejemplares de este encaste han disfrutado también de una época dorada, la que abarca las décadas de los años cuarenta hasta mediados de los setenta. Posteriormente y de modo bastante general no han encajado bien el cumplimiento de la exigencia reglamentaria en virtud de la cual los toros tienen cuatro años cumplidos a la hora de lidiarse, así como el aumento de tamaño exigido a los vacunos en muchas plazas. De este modo y salvo excepciones, han perdido el papel estelar que tenían en las grandes ferias.

Además, las múltiples divisiones llevadas a cabo en la ganadería matriz del encaste y las numerosas ventas de reproductoras para crear otras vacadas han acabado por pasarle factura y actualmente algunas de esas ganaderías creadas sobre la base del hierro de Carlos Núñez disfrutan de mucho más cartel y demanda que ésta, que lleva ya bastantes años desaparecida de las grandes ferias y sin que se vislumbre una pronta recuperación.

EL PROTOTIPO DEL ENCASTE DE NÚÑEZ

Son ejemplares elipométricos, brevilíneos y con predominio de perfiles rectos y subcóncavos. En general se trata de reses terciadas, bajas de agujas, recortadas de lámina, anchas de pecho, hondas, redondeadas y finas de piel, con un característico aspecto achaparrado. Figuran entre las más finas de cuantas derivan de Parladé, aunque sin llegar a serlo tanto como las de Domecq.

Su cabeza presenta la característica forma de trapecio invertida, no siendo y ancha de sienes. Los ojos son grandes y vivaces, aunque la mirada carece de aspecto agresivo por lo general. Abundan las caras lavadas y el morro suele ser más bien ancho. Igualmente destacan las encornaduras que son finas desde la cepa, de bastante longitud y con pitones destacados. Con frecuencia suelen insertarse en posiciones altas (cornialtos), presentando todo tipo de encornaduras en cuanto a su dirección y abundando los animales acodados de cuernos, acapachados y bizcos.

El cuello es más bien largo, aunque muchas veces no lo aparente al salir el toro al ruedo, de forma que los ejemplares parecen casi siempre un poco "montados". No obstante después del tercio de varas empiezan a descolgarlo y llegan a la muleta en las condiciones morfológicas adecuadas para humillar, especialmente si el castigo en varas se les aplica un poco delantero. El morrillo está bien desarro1lado y la papada es bastante perceptible, abundando los ejemplares badanudos.

La línea dorso-lumbar suele ser ensillada, el pecho ancho y profundo. Tienen la grupa redondeada, con la penca de la cola ligeramente prominente y las extremidades cortas y fuertes.

Predominan las pintas negras, coloradas en toda su variedad, castañas y tostadas, dándose también cárdenas y ensabanadas. Ocasionalmente aparecen sardas y salineras y muy raramente pueden llegar a darse algunas berrendas en negro y en colorado. Los accidentales más destacables que acompañan a dichos pelajes son el listón, el chorreado, el girón, el salpicado, el entrepelado, ojo de perdiz, bociblanco y lavado, siendo muy típicas las particularidades en forma de manchas blancas (bragado, meano, lucero, careto, calcetero y coliblanco).

Dentro de estas características, los ejemplares derivados de la línea Villamarta suelen ser más altos, largos, galgueños y finos que los procedentes de Rincón. Igualmente presentan mayor desarrollo de encornaduras, abundando los ejemplares astiblancos y astifinos.

LAS VACAS DEL ENCASTE DE NÚÑEZ

Las hembras de este encaste son igualmente finas, bonitas y armónicas. Tienen escasa talla, son bajas de agujas y un poco achaparradas, especialmente las que derivan de la línea de Rincón. En general se corresponden con un prototipo brevilíneo, elipométrico y de perfiles cefálicos subcóncavos o rectos.

Su cabeza es alargada y los ojos aparecen situados en una posición alta, lo mismo que ocurre con la inserción de las encornaduras. Estas son muy finas, alcanzan una longitud proporcionada y siguen direcciones muy variadas, dándose acapachadas, brochas, corniapretadas, veletas, bien armadas y bizcas.

Por lo general las derivadas de la línea de Rincón suelen presentar los cuernos de coloración más oscura, en contraposición con las oriundas de Villamarta, donde predominan las astiblancas. No obstante, esta característica diferencial va desapareciendo progresivamente ante el predominio del origen Rincón y también por la utilización de sementales de esta línea para cubrir las hembras derivadas de Villamarta.

El cuello presenta una longitud entre media y larga, aunque funcionalmente es muy adecuado para la lidia por su facilidad para descolgar y posibilitar una embestida humillada. La papada está bien desarrollada pero es mucho menos abundante que en el caso de los machos.

La caja torácica es alargada, sobre todo en las hembras derivadas de la línea de Villamarta. La línea dorso-lumbar puede presentarse más o menos ensillada, mientras que la ventral es más redondeada y abultada en las oriundas de Rincón. El pecho y la grupa tienen una anchura discreta y las ubres son más bien pequeñas. Las extremidades son más bien cortas en las derivadas de Rincón y un poco más largas en las procedentes de Villamarta, y la cola presenta una longitud media y una característica prominencia en su inserción.

EL COMPORTAMIENTO DEL ENCASTE DE NÚÑEZ

El encaste creado por Carlos Núñez pasa por ser uno de los más importantes de la tauromaquia moderna. La gran aportación de este ganadero, independientemente de una morfología muy característica, radica en el comportamiento de los ejemplares en la muleta y sobre todo en su capacidad para desplazarse, para irse más lejos del torero al término de cada pase, de forma que posibilitan un muletazo de trazo largo y permiten la colocación del diestro para instrumentar el siguiente, propiciando también que las series tengan más duración.

La nobleza, la calidad, la capacidad para repetir y la tendencia a ir a más han sido las otras virtudes de la embestida de los ejemplares del encaste de Núñez, un toro que ha conservado siempre un fondo encastado y que ha precisado de toreros con buena técnica para poder sacar partido de unas embestidas a la medida para lograr grandes triunfos, pero que también pueden dejar en evidencia a algunos faltos de temple, de oficio o que planteen su faena entre dudas. Así se trata de un ejemplar que parece siempre más suave y dulce cuando cae en manos de un buen torero, mientras puede dar la sensación de violento y complicado si tiene en frente a otro poco experimentado.

En el tercio de varas los toros de Núñez no suelen destacar especialmente, pudiendo ser más o menos cumplidores, pero sin especial brillantez. En este tercio precisan que se les administre el castigo con medida, sin excesos que puedan luego perjudicar el desarrollo de sus buenas virtudes en la faena de muleta. Como ocurre con la mayoría de los encastes derivados de Parladé, la escasez de fuerza es uno de los principales inconvenientes de éste.

El comportamiento general del encaste parece mucho más definido, uniforme y de mayor calidad en los ejemplares derivados en pureza de la línea de Rincón, que es la mayoritaria. Por el contrario los oriundos de la línea de Villamarta y los cruzados de ambas suelen resultar más irregulares. Por eso las ganaderías de este origen resultan muy complicadas de seleccionar y son muchos los ganaderos que han fracasado con ellas, ya que degeneran con facilidad y caen en el precipicio de una mansedumbre sin vuelta atrás o producen toros con genio y peligro, en los que resulta muy difícil vislumbrar alguna de las buenas características que han hecho famoso el encaste de Núñez.

Pese a ello el origen Núñez ha sido uno de los más difundidos dentro de la cabaña brava española, especialmente durante las décadas de los años cincuenta y sesenta. Actualmente ha perdido su condición de principal ganadería vivero, en beneficio del encaste Domecq y ya no cuenta tanto en las preferencias de los toreros como encaste, aunque alguna de sus ganaderías derivadas siguen manteniéndose en primera línea, como es el caso del hierro de Alcurrucén.

 

Del libro "Prototipos raciales del toro de lidia"  del Ministerio de Agricultura.

 

Enlaces relacionados:

-Ganaderías de Nuñez >>

 

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