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El encaste de Torrestrella

ORÍGENES

Aunque muchos especialistas en el estudio del toro de lidia consideran que la ganadería de Tonestrella puede considerarse más un producto peculiar que un verdadero encaste, (habida cuenta de las mezclas realizadas en su creación y de la existencia de una cierta disparidad en el conjunto de la vacada), la mayoría sí le concede esta condición de encaste diferenciado como reconocimiento a la labor ganadera desarrollada durante más de sesenta años por su creador, Alvaro Domecq y Díez.

En principio, Alvaro Domecq, participó junto a sus hermanos, Pedro, Salvador y Juan Pedro, en la génesis del encaste Domecq, aunque siempre fuera este último quien llevara las riendas de la ganadería. Cuando la vacada se dividió, Alvaro Domecq se deshizo de la parte que le correspondió y empezó a desarrollar su propio proyecto ganadero basado en una mezcla de sangres variadas, que fue amalgamando a través de los años hasta conseguir el máximo prestigio y que anunció en los carteles con el nombre de la finca donde pastan las reses, "Tonestrella".

Comenzó en 1955 comprando una parte de la ganadería de Curro Chica, que procedía de la antigua portuguesa del Duque de Braganza y derivaba de vacas vazqueñas cruzadas con sementales de Ibarra. Inmediatamente agregó un lote de reproductoras de la ganadería de Carlos Núñez y remató la obra con un limitado número de vacas y el empleo prácticamente constante de sementales del hierro de su hermano Juan Pedro.

La base de la vacada se definió merced a la labor reproductiva desarrollada por tres sementales, "Lancero", "Desgreñao" y "Gusarapo". El primero de estos toros descendía de las vacas de Núñez e imprimió mucho carácter a la ganadería, además de ser responsable de la implantación de los pelajes salpicados y burracos que son tan característicos en este encaste. Los otros dos fueron reproductores contrastados en el hierro de Juan Pedro Domecq, donde tuvieron un extraordinario valor de mejora sobre el conjunto de la ganadería, al igual que ocurrió en la vacada de "Torrestrella".

Así pués, sobre la base de los encastes de Domecq y Núñez, la aportación vazqueña al encaste de Alvaro Domecq fue mucho más limitada, evidenciándose sobre todo en el tamaño de los ejemplares, en la espectacularidad de sus pelajes y en el aporte de la nobleza que siempre caracterizó el comportamiento de los ejemplares oriundos de la Casta creada por Vicente José Vázquez.

La década de los setenta marcó los mayores triunfos de la ganadería de ~Torrestrella" y su progresión en el mundo taurino. A partir de ese momento siempre ha venido figurando en los mejores carteles de las ferias más importantes y muchos ganaderos han demandado reproductores de este hierro para hacer nuevas ganaderías, hecho este que ha contribuido a su difusión no sólo en España, sino también en la América taurina.

Tras sufrir algunos periodos de bache durante la primera parte de la década de los ochenta, fundamentalmente debido a un descenso de casta acompañado de una preocupante escasez de fuerza, la ganadería de Alvaro Domecq se ha recuperado bien y ha sido capaz de crear un tipo de ejemplares que satisfacen plenamente a los toreros, pero al mismo tiempo son capaces de aportar emoción y gustar a los aficionados.

Además, el ganadero siempre ha tenido a gala que sus encierros tuvieran una magnífica presentación en cuanto a trapío y homogeneidad, algo que ha venido logrando durante décadas, aunque en los últimos años haya descuidado un tanto esta iniciativa y por primera vez en mucho tiempo le hayan rechazado alguna corrida en plazas importantes, algo inusual hasta hace poco.

A pesar de que las ganaderías creadas sobre la base de mezclas de sangres suelen ser bastante complicadas en su selección, la mayoría de las vacadas creadas con reproductores del encaste de "Torrestrella" mantienen muchas de las buenas cualidades de la ganadería matriz y están bien consideradas en el mundo del toro, dentro de su variedad. Así, unas se han decantado más por la comercialidad y cuentan entre las favoritas de las figuras del toreo, como es el caso de "Torrealta", y otras han derivado por la senda de la emoción y la búsqueda del toro encastado que quieren muchos aficionados, como es el caso de Cebada Gago.

En cualquier caso la aportación de Álvaro Domecq y Díez a la cabaña brava y a la modernización de la ganadería de lidia han sido tan estimables como variadas. Siempre ha sido un ganadero de vanguardia, inquieto y preocupado por experimentar las tecnologías de producción y selección más modernas, de forma que ha marcado una época y ha representado a la perfección otro prototipo aparte del de sus toros, el de la vocación ganadera.

EL PROTOTIPO DEL ENCASTE DE TORRESTRELLA

Los toros de Torrestrella, creados por Álvaro Domecq, conservan muchas de las características típicas de los vacunos derivados del tronco de Parladé, pero se diferencian por ser más compactos y hondos en conjunto. Comparativamente con los dos encastes que más influencia han ejercido en su creación, los de Domecq y Núñez, tienen más caja y la papada más desarrollada, siendo más prominente su tercio anterior. Suelen ser mejor conformados de grupa y aparentan más trapío, aunque también son más bastos de tipo.

El de Torrestrella es un tipo de toro hondo, de perfiles cefálicos variados, predominando los rectos y subcóncavos, mediolíneo de proporciones y eumétrico en atención a su peso corporal. En general se trata de reses de buena alzada y desarrollo óseo.

Su cabeza es amplia, ancha de sienes y de hocico, acompañada frecuentemente por pelos largos y rizosos (foscos). Generalmente están bien armados, con encornaduras de grosor medio, bastante desarrollo longitudinal y que suelen dirigirse hacia arriba, abundando los ejemplares bien armados, corniveletos, corniapretados y cornidelanteros.

El cuello suele ser largo, con morrillo destacado y redondeado, mientras que la papada resulta bastante prominente (badanudos).

El tronco aparece bastante desarrollado, tanto longitudinal como transversalmente, destacando el predominio del tercio anterior aunque la grupa también está bien conformada. La línea dorso-lumbar es recta o ligeramente ensillada, el pecho ancho y la línea ventral un poco prominente.

Las extremidades son de longitud variable y más bien finas, mientras que la cola presenta un grosor medio, es larga y abundantemente poblada en el borlón.

Las pintas son muy variadas, destacando las negras, coloradas en todas sus variantes, desde el melocotón hasta el retinto, castañas, tostadas y con menor frecuencia cárdenas, ensabanadas y jaboneras, pudiendo darse ocasionalmente algunas salineras, sardas e incluso berrendas.

Estos pelajes pueden ir acompañados por un gran número de accidentales, entre los que destaca la presencia del burraco y salpicado, listón y chorreado, además del bragado y el meano que son los más comunes en todos los encastes.

También son frecuentes el entrepelado, el lavado, el albardado, el aldinegro, el bociblanco, el bocidorado, el bocinegro, el ojo de perdiz, el ojinegro, el gargantillo, el zarco, el girón, el carbonero y el lombardo. Asimismo se dan algunos capirotes, mosqueados, luceros, calceteros, botineros y coliblancos.

LAS VACAS DEL ENCASTE DE TORRESTRELLA

Las hembras derivadas de este encaste se sitúan por lo general un poco por encima de la media de la raza de lidia en lo que a su tamaño se refiere. Son vacas compactas, hondas y de buena conformación morfológica, que por lo común presentan predominio de perfiles rectos y subcóncavos.

Su cabeza es alargada y más bien estrecha de sienes. Los ojos se sitúan en una posición alta, son grandes y de mirada tranquila. Presentan encornaduras bien desarrolladas, finas en su base y a lo largo de todo su trayecto y que adoptan direcciones muy variadas, predominando las bien armadas, cornidelanteras, acapachadas, veletas y brochas. De igual manera son frecuentes las encornaduras bizcas.

El cuello es generalmente largo y fuerte y la papada puede resultar más o menos prominente en función de la influencia de alguna de las líneas que entran en la composición de este encaste.

El tronco es amplío, la línea dorso-lumbar bastante recta y la ventral adecuada al conjunto del ejemplar. Su tercio posterior aparece bien desarrollado y las ubres alcanzan un buen grado de desarrollo, dentro del conjunto de la raza.

Las extremidades son finas, pero con aspecto de fortaleza y la cola es poblada de borlón, larga y un poco gruesa, insertándose en una posición más bien alta.

En conjunto resultan armónicas y bonitas, a pesar de su robustez, destacando por su variedad de pelajes, que contribuyen a incrementar su vistosidad.

EL COMPORTAMIENTO DEL ENCASTE DE TORRESTRELLA

El toro de Torrestrella ha sido en su concepción un producto de cruces bien definidos, pero que necesitaban tiempo para consolidarse en sus proporciones adecuadas. Por esta razón sus triunfos en las plazas de toros no se produjeron de forma inmediata, sino que fueron necesarios años de trabajo para poder definlr una morfología y un comportamiento al gusto del ganadero.

Álvaro Domecq, creador de este encaste, ha recibido en numerosas ocasiones el calificativo de alquimista del toro bravo, habida cuenta de su pasión por investigar y descubrir nuevas vías en el ámbito de la selección y la producción del vacuno de lidia.

Guiado por su particular intuición, el ganadero ha pretendido buscar en el encaste por él creado el compendio de una serie de virtudes, que se concretan en lo morfológico por un trapío excelente, una variada gama de pelajes y una sensación de fortaleza derivadas de la mínima influencia vazqueña que aún conserva. En definitiva Alvaro Domecq cuida el exterior de sus productos, busca armonía, solidez y huye de la monotonía imponiendo como aspecto de atracción e interés por parte del público la variedad de las pintas de sus toros.

En cuanto al comportamiento de las reses en la plaza, la amalgama de cruces busca aunar básicamente dos virtudes, la regularidad y el fondo de bravura del encaste Domecq, junto a la embestida más larga y repetitiva característica de los mejores prototipos derivados del encaste de Núñez. De esta forma ha buscado en sus productos una mezcla equilibrada de transmisión, fijeza, alegría y nobleza, cuatro cualidades fundamentales en el toro de lidia moderno.

Poco a poco el ganadero fue consolidando su obra y obtuvo sus primeros triunfos importantes durante los años sesenta, aunque los ejemplares de Torrestrella no alcanzaron reconocimiento ni popularidad hasta la década siguiente, en que irrumpieron con fuerza en las ferias más importantes y consolidaron su prestigio rápidamente.

En esa etapa los toros de Álvaro Domecq sorprendían a los aficionados por su excelente nivel de casta, de forma que no se trataba de toros fáciles, sino ejemplares a los que era necesario dominar para poder sacarles partido una vez que se hubieran entregado, algo que no estaba al alcance de todos los toreros, sino solamente de los que disponían de mejor técnica y más valor.

Viendo que la ganadería podía escapar a su control por ese exceso de temperamento y advirtiendo que las figuras del toreo estaban a punto de volverle la espalda, el ganadero optó por suavizar la vacada y buscar un tipo de ejemplar más dulce.

Invertir el proceso de selección para volver a equilibrarlo trajo como consecuencia la aparición de un nuevo problema, el de la falta de fuerza que, en mayor o menor medida, sigue presente como una amenaza en la ganadería matriz y en cuantas derivan de este encaste.

Desde entonces, la ganadería de Torrestrella ha superado numerosos altibajos entre la suavidad y el genio, que han puesto a prueba los conocimientos y la capacidad ganadera de Alvaro Domecq, quien pese a todas las dificultades ha logrado siempre superar las complicaciones de una ganadería tan peculiar como ésta y mantenerse siempre en primera línea.

Durante todo este periodo han sido muchos los ganaderos que han adquirido reproductores del hierro de Torrestrella para mejorar sus respectivas divisas o para crear otras nuevas, y los resultados que se aprecian, generalmente positivos, dan buena prueba de la fijación de caracteres lograda por Alvaro Domecq en la ganadería.

No obstante, la heterogeneidad de los orígenes que crearon el encaste de Torrestrella propicia la variedad de comportamientos en los ejemplares de las ganaderías creadas a partir de ésta. Así algunos ganaderos han optado por mantener un tipo de toro suave en su selección, mientras otros se han decantado claramente por las líneas más temperamentales y producen un ejemplar altamente encastado y que pone a prueba a los toreros, como es el caso de la divisa de Cebada Gago.

 

Del libro "Prototipos raciales del toro de lidia"  del Ministerio de Agricultura.

 

Enlaces relacionados:

-Ganaderías de Torrestrella >>

-Ganadería de Cebada Gago >>

 

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