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El Toro de Lidia

Conceptos, definiciones y términos taurinos a tener en cuenta cuando se ve una corrida de toros

   Desde nuestra condición de aficionados vamos a profundizar en estas cuestiones lo justo para transmitir una comprensión inicial desde la presencia del toro en el ruedo, dado que el tema es lo suficientemente denso, técnico y complejo para su tratamiento por especialistas, con mucha más competencia que la nuestra. Así pues nos vamos a remitir a unos pocos conceptos, que creemos elementales pero que en un estudio con un mínimo rigor aparecerían muchísimos más y por supuesto mejor sistematizados.
   Fenotipo. – Según la Academia de la Lengua, es la manifestación externa del conjunto de caracteres hereditarios controlados por los genes en los seres vivos. Dentro de ciertos límites puede estar influida a veces por los factores ambientales.

En el lenguaje taurino el fenotipo se conoce como sinónimo de trapío, belleza o proporciones armónicas. El trapío corresponde a los caracteres que se aprecian a simple vista en el toro de lidia. De esta forma el aficionado puede prejuzgar sus probables condiciones posteriores sólo contemplando su aspecto, estampa y proporciones externas.
   Francisco Montes "Paquiro", el alumno más insigne y preclaro que tuvo la Escuela de Tauromaquia de Sevilla en sus pocos años de duración, decía en su Tauromaquia, publicada en 1836, que "para que un toro fuera fino debía de tener el pelo luciente y espeso, asentado y suave al tacto, las piernas secas y nerviosas y las articulaciones bien pronunciadas y movibles, la pezuña pequeña, corta y redondeada, la cola espesa, fina y redonda, los cuernos fuertes, iguales y negros, los ojos vivos y también negros y las orejas vellosas y movibles". Esto es lo que se conocía en tiempos de Paquiro por buen trapío.
   Evidentemente, cada familia, raza o especie tiene un trapío particular y siempre será una apreciación subjetiva, de acuerdo con los cánones de belleza en cada caso. Álvaro Domecq en su obra El toro bravo dice que "el trapío es un concepto que no puede especificarse en un reglamento. Los camperos lo definen diciendo que el toro "tiene cara de hombre", es decir, que ya no es un niño. Pero el trapío lo da la edad, la cual es contraria a la economía de los ganaderos, como es natural ". Joselito "El Gallo" decía que "el toro de 5 y el torero de 25" (se refería a los años), pero ahora pocos cinqueños se ven en las plazas. Sin embargo Cossío manifestaba que "el término trapío derivaba del lenguaje marinero" (trapío sinónimo de velamen o arboladura, referido particularmente a la cornamenta).
   En definitiva, cuando un espectador aprecia algún sujeto que le impresiona a primera vista suele decir: "vaya trapío...". Está claro que esta impresión y por ende el concepto siempre será subjetivo.
   Genotipo.- Según la Academia es el conjunto de los genes existentes en cada uno de los núcleos celulares de los individuos pertenecientes a una especie o familia, responsable, después de sufrir la influencia ambiental, de determinar el aspecto morfológico y funcional final del individuo.
   El genotipo es conocido en el lenguaje taurino como sinónimo de casta o raza, común a los individuos de su mismo encaste o familia .
   Solo con la profundización de estas dos definiciones y las opiniones de tratadistas al respecto, se podrían llenar muchos volúmenes. No obstante, para abreviar, nos quedamos con la opinión de Barga Bensusán en su Taurología: "...el fenotipo es el conjunto de características presentes en el genotipo, pero visibles y apreciables de una manera objetiva por el observador. El fenotipo, por ello, se identifica con el término trapío".
   Bravura.- Es la cualidad específica de los toros de lidia, manifestada por el conjunto de comportamientos del toro a lo largo de dicha lidia, según y acorde con los estímulos recibidos del resto de individuos (toreros) que estén con él en el ruedo.
   Las características típicas para medir la bravura son las siguientes:
   1) Acometer con prontitud (rapidez) a cualquier estímulo. En principio esto es para ellos totalmente desconocido, puesto que hasta el momento de la lidia el toro no ha sido nunca agredido por el hombre y ha llevado una vida totalmente pacífica en ese sentido. El toro es virgen en su bravura, que se le supone, hasta que sale a la arena de la plaza.
   2) Repetición de la embestida al repetirse los estímulos externos, pero sólo hasta un cierto límite, denominado por Barga Bensusán como umbral de bravura, momento en el que el toro puede llegar a la conclusión de que no le sirve para nada seguir embistiendo, de que todo es inútil. De ahí la importancia de medir, tanto las agresiones como el castigo que recibe a lo largo de la lidia.
   3) Buena pelea en el primer tercio de la lidia, es decir en el caballo, al que acudirá:- con prontitud (rapidez), es decir sin esperar
- con rectitud en sus acometidas (conocido como nobleza en el lenguaje taurino, es decir claridad en sus embestidas, nunca zigzagueante)
- de lejos, es decir, a una distancia suficiente para que pueda verlo
- empujando con los riñones y la cabeza fija, aún cuando tenga la puya clavada, sin movimientos laterales o de arriba a abajo, ni buscar otras clases de alivio en su dolor.
- sin dolerse, es decir sin manifestar dolor, ni retroceder ni recular (conocido en el lenguaje taurino como repucharse)
- con tendencia a irse siempre a la parte central del ruedo, denominada en el lenguaje taurino como los medios, que serán llamados también terrenos del toro o las afueras. Estos son los terrenos determinantes del toro bravo.

4) La rectitud y prontitud en la embestida deberán permanecer también durante los tercios de banderillas y de muleta, finalizando sólo aquéllas en el momento de su muerte, en el que buscará hacerlo en su terreno, es decir en los medios.
5) Morir con la boca cerrada, es decir, en lenguaje taurino tragándose la muerte.
   Estas son unas características típicas comunes a los toros de lidia y generalmente aceptadas por la mayoría de tratadistas y aficionados. Sin embargo sobre la bravura existen muchas definiciones y puntos de vista. Incluso entre los ganaderos, máximos responsables de conservar o modificar el fenotipo y genotipo de sus toros.
   Cuando los ganaderos realizan sus tientas o tentaderos, (es decir, las pruebas para conocer las hembras que pueden ser aptas para criar o los machos que podrán ser destinados a procrear, como sementales) no todos tienen los mismos criterios. Unos ganaderos, al tentar, buscarán los genotipos a transmitir en la prole futura con mejor nota en su pelea frente al caballo. Otros buscarán la nobleza en su embestida, su rectitud y claridad, otros más su prontitud y poder de repetición, otros la fuerza y otros finalmente un compendio medio de todos los anteriores. En definitiva, el criterio subjetivo de cada ganadero dará como resultado los diferentes tipos de encastes, castas, razas, familias y diferencia de comportamientos de los toros de lidia. Por esto suele decirse que "los toros normalmente sacan el comportamiento de su amo". Se quiere decir, o más bien habría que decir que sacan el genotipo y fenotipo que el ganadero quiere que predomine en su ganadería. Lo ideal sería que transmitieran a la prole todas las características buenas, pero ello no es posible, puesto que para aumentar algunas hay que disminuir otras y a veces son contrapuestas. Como final recordaremos que aquellos toros y vacas que no dan la nota requerida por cada ganadero en los tentaderos son sacrificados, ya que no les interesa que transmitan sus genes en las generaciones posteriores de la ganadería.
   Fuerza o poderío .- Se corresponde con la energía anaerobia, propia, interna del toro, de acuerdo con su constitución física, tipo de alimentación y características ambientales recibidas durante su crianza en el campo. Esta es una de las cualidades más importantes que debe tener el toro y es sinónimo de vigor para soportar la lidia. En Francia, muy acertadamente, llaman al toro de lidia "toro de combate".
   La lidia suele durar aproximadamente entre quince y veinte minutos. En ese tiempo, el toro emplea inicialmente su energía anaerobia en defenderse y atacar continuamente, traducido en sus embestidas. Después del tercio de varas, si está bien ejecutada la suerte, o antes en caso contrario, el toro pierde su energía inicial y hay que dejarle descansar un rato, de ahí el tercio de banderillas, para que mediante la entrada de oxígeno en sus pulmones (energía aerobia) pueda recuperarse del esfuerzo y llegar en buenas condiciones a la muleta.
   Como puede deducirse de todo lo explicado hasta aquí, la bravura es la cualidad que con más cuidado hay que intentar perpetuar en el toro de lidia. Como consecuencia de ello, también puede verse que, para conocer la bravura, donde más características de prueba del toro hay es en el primer tercio, es decir desde su salida a la arena hasta que finaliza la suerte de varas.   Esa es la razón fundamental por la que los aficionados siempre estamos exigiendo que se haga bien la suerte de varas y que nos dejen ver y conocer bien al toro, antes de que sus características pudiesen ser alteradas a lo largo de las vicisitudes de la lidia, puesto que necesitamos saber cómo es el toro para poder enjuiciar la actuación de los toreros. Pero de estas alteraciones ya hablaremos otro día, pues el tema dará para ello y mucho más. Gracias, queridos amigos, por vuestra paciencia y fidelidad.

Colectivo de la Asociación del Toro de Madrid

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