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El Toro de Lidia

LOS SENTIDOS

 

Como todo animal, el toro se basa en sus sentidos, que ha desarrollado a lo largo de los siglos, para salvarse de los peligros externos, que procedían principalmente de sus depredadores superiores. Sentidos algunos más desarrollados, como el olfato o el oído, y otros menos, como la vista.

a) La vista: No es ciertamente su sentido más desarrollado, ni el más acusado. El toro no ve entre 0,4 y 1 metros, del mismo modo que no distingue los colores, tal y como existen en el espectro.

Al tan manoseado argumento de que el toro embiste con el color rojo, habría que preguntarse: ¿entonces por qué no embiste a la barrera, generalmente pintada de ese color?. Es más, la muleta no fue siempre roja (Ver Instrumentos de la lidia), y el capote tampoco lo es.

Otra cuestión sería la traducción en gama de grises que provocan los impulsos monocromáticos que percibe.

El campo de visión del toro es de 260º y su parte ciega de 100º. El toro ve con cada ojo unos 20º del campo visual del otro ojo (visión binocular) y 115º de visión monocular por cada ojo en su lado respectivo.

El toro realmente acomete a lo que se mueve, bien por considerarlo un peligro para él, bien por entender que está invadiendo su terreno.

Si la mirada es el espejo de alma, la mirada del toro cambia con cada ejemplar. Así, puede ser profunda, enigmática, fiera y temible, aunque no siempre agresiva. Perdida, noble o despavorida. Algunos matadores de toros cuentan que se comunican con el toro por la mirada, y hasta alguno narra que los ha visto llorar...

La mirada fija durante la lidia, (llamada fijeza), es considerada positiva por los criadores de toros y profesionales, al denotar buena casta. La fijeza es lo contrario de desparramar la vista, algo propio del toro que se distrae.

Por cierto, -y dicho sea de paso, con perdón-, que el toro ve por los ojos y no por los pitones. De ahí que las voces de "Crúzate" o "vete al pitón contrario", responden más bien a una forma de hablar de los taurinos, lamentablemente cada vez más empleada en el tendido.

En cualquier caso, la vista en el toro es uno de los sentidos más importantes en la lidia. De ahí que cualquier defecto los inutilice para tal menester.

Es defectuoso el toro:

1) reparado de la vista: Cuando tiene una pérdida casi total en un ojo como consecuencia de un pajazo o una nube.

Si la pérdida es total se le denomina tuerto.

2) el burriciego: entre los que hay que distinguir: el Miope, que ve bien de cerca, pero no de lejos. Tiene los ojos saltones o ahuevados. El Hipermétrope: que ve poco de cerca. Tiene los ojos pequeños y hundidos. El toro también puede padecer astigmatismo.

Pero la naturaleza, que es sabia, ha hecho que las dificultades de visión, sean complementadas con el resto de los sentidos:

b) El oído: Es el sentido más desarrollado del toro.

El toro amusga las orejas para incrementar su capacidad de escucha, empleando el pabellón auricular como si de un radar o una antena parabólica se tratara. Hay quien ve también en la acción de amusgar un aviso de embestida, de peligro, etc.

La vaca muge al becerro cuando atisba el peligro, y el becerro, salvo que esté dormido, cual bendito infante, se comunicará del mismo modo cuando esté perdido.

c) El olfato: Es un sentido muy desarrollado en los toros. La acción de ventear es muy común en estos seres que así pueden escudriñar no sólo el peligro, sino también saber de la tormenta y los vientos, conocer la época de celo de las hembras, y éstas, a su vez la localización de las crías, entre otras funciones.

Dicen los hombres de campo, que una vaca es capaz de encontrar a su cría a varios kilómetros de distancia a través del olfato. Del mismo modo, la cría es capaz de reconocer, entre muchas vacas, a la que es su madre.

El Dr. Aja manifestó en el Congreso de Veterinarios celebrado en Zaragoza (España, 1994) que los toros presintieron el terremoto de México D.F. gracias a su sentido del olfato.

Muchos toreros afirman que el toro es capaz de oler el miedo, lo cual tiene su explicación pues, el ser humano, cuando siente miedo, segrega adrenalina, que es olfateada por estos animales.

d) El tacto: Sí, está claro que no es como el tacto humano, pero los toros tienen también este sentido, potenciado por unos túbulos y papilas epidermales ricamente inervadas por terminaciones nerviosas capaces de definir el tipo de suelo, condiciones de humedad, presencia de otro animales, etc.

Su capacidad de percepción llega al extremo de que, el ruido producido y emitido por una vaca vieja con su pezuña para comunicar peligro, es percibido por el resto a una cierta distancia

e) Por último, el toro también posee sentido del gusto, y puede distinguir entre lo amargo, lo dulce y l o ácido a través de su lengua y papilas gustativas.

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